Dossier Sistema de Capitalización

Economía y Sociedad № 108

Julio - Septiembre 2021

La capitalización cambió Chile

Por Economía y Sociedad

Desde la década de 1950 Chile clamaba por resolver el inmenso problema de un sistema de reparto injusto, insolvente e insostenible. El presidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970) acusó al sistema de reparto estatal como el gran problema pendiente de Chile. En su último Mensaje a la Nación, en 1970, lo culpó de haber creado un destructivo “nuevo feudalismo” en Chile y lanzó un lamento desesperado: “La reforma de la previsión resulta más difícil de impulsar que la propia reforma agraria”.

El 4 de noviembre de 1980, Chile resolvió este gran problema con una reforma estructural que revirtió la falla profunda del sistema de reparto: la destrucción del lazo esencial entre aportes y beneficios, en último término, entre esfuerzo y recompensa. Ese día se firmó la ley fundacional del actual sistema de capitalización, el DL 3.500, y se aprobó una transición justa y viable a través del DL 3.501. Como lo calificó el titular de un diario, utilizando un conocido refrán popular: “Se le puso el cascabel al gato”.

En estos 40 años el sistema de capitalización ha logrado la mayor creación de riqueza para los trabajadores chilenos en la historia del país. En efecto, de los $250.000 millones de dólares que se han acumulado en las cuentas individuales, un 72% ha sido generado por la rentabilidad que hizo posible la capitalización. Y ha sido tan efectiva la regulación de seguridad del sistema que en cuatro décadas nunca ha sido víctima de fraude, robo o malversación. Entonces, en las dos métricas claves de este sistema, rentabilidad y seguridad, este ha tenido un resultado excelente.

Por otra parte, para la economía chilena los beneficios han sido extraordinarios. Desde ya, evitó la quiebra del Estado y eliminó la deuda pensional que alcanzaba al 100% del PIB. También promovió el empleo al eliminar el alto impuesto al trabajo, elevó el ahorro y la inversión, creó un mercado de capitales moderno, proveyó a millones de familias con créditos hipotecarios de largo plazo y bajas tasas de interés, financió las obras de infraestructura privada que le han cambiado la cara al país y mejoró la conducción de las empresas. Todo esto aumentó la tasa de crecimiento económico y potenció el progreso social, transformando así al sistema de capitalización en un pilar fundamental del desarrollo del país.

Estas realidades explican el amplio acuerdo entre los economistas y expertos acerca de la superioridad del sistema de capitalización y la inviabilidad del sistema de reparto. Este consenso técnico es tan fuerte que incluso dos comisiones designadas por la presidenta Bachelet concluyeron no solo por recomendar la mantención del sistema de capitalización, con los siempre necesarios ajustes operacionales y paramétricos, sino incluso por extenderlo a los independientes (“Comisión Marcel”, 2008) y a las Fuerzas Armadas (“Comisión Bravo”, 2016).

Ha quedado demostrado, una vez conocidas las cifras sobre densidad de cotizaciones, que la causa de las bajas pensiones de una parte de los jubilados es la insuficiencia de sus aportes y no una falla del sistema.  Es lamentable pero también inevitable que quien no ahorra de manera regular no puede obtener los beneficios completos del sistema. Por eso esta revista ha insistido tanto en la necesidad de formar una “Comisión Anti-Lagunas” que detecte con rigor las causas de esta falla del Estado y logre de una vez que se hagan los cambios necesarios en las políticas laborales y asistenciales que están produciendo esas bajas pensiones. El sistema también debe continuar perfeccionándose a la luz de los cambios demográficos, tecnológicos y económicos.

Es imposible un testimonio más elocuente del éxito del sistema que el hecho que 30 países hayan adoptado el modelo chileno al introducir pilares de capitalización, totales o parciales, en sus sistemas de pensiones y que el Banco Mundial lo haya recomendado por todo el mundo (ver Economía y Sociedad Nº 98, enero - marzo 2019). Como afirmó el expresidente del Banco Central, Vittorio Corbo, el sistema chileno fue “un cambio revolucionario y ha sido un hito en el desarrollo de sistemas de pensiones en el mundo, habiendo inspirado cambios en la misma dirección en decenas de países”.

Concluyamos con la verdad del tamaño de una catedral que ha proclamado John Müller, exsubdirector del diario español El Mundo:

“Chile tiene un sistema de pensiones que resuelve de manera casi óptima los problemas del sistema de reparto, pero que tiene en contra la propaganda de la izquierda mundial. Casi el 70% del dinero que hay en los fondos de pensiones es fruto de la ganancia por rentabilidad. El problema es que los ahorros de los trabajadores se benefician del capitalismo y eso es, para la izquierda, como el canibalismo”.