Editorial

Economía y Sociedad № 99

Abril - Junio 2019

Frei en la Historia

Fue un mal Presidente de la República. Fue un gran Presidente del Senado. Entregó el gobierno al marxismo. Contribuyó a salvar a Chile del comunismo. Apoyó en 1973 al gobierno libertador. No creyó en 1980 que la nueva Constitución llevaría a la democracia.

Sobre su gestión presidencial el mismo Eduardo Frei Montalva (EFM) puso claramente la valla cuando en agosto de 1965 le dijo a Leonard Gross : “Si mi gobierno falla, tendremos un gobierno de la extrema izquierda” (“The Last, Best Hope”; Random House, 1967). Como Frei le entregó el gobierno a Salvador Allende y al Partido Comunista chileno (el más stalinista de todo Occidente), es un hecho que fracasó como Presidente de la República. El gobierno de EFM cometió dos graves errores. Primero, toleró la violencia política y, especialmente, no reaccionó cuando el Partido Socialista de Allende se declaró partidario de la vía armada en su Congreso de Chillán en 1967. Segundo, en el proceso de Reforma Agraria, violó el derecho de propiedad, fundamento de la libertad, al aprobar la confiscación legal de las tierras a sus legítimos propietarios. 

Sin embargo, abrumado por la posibilidad de pasar a la Historia como el “Kerensky chileno” que le abrió la puerta a una dictadura comunista, EFM decide jugarse para salvar a Chile de transformarse en una segunda Cuba. Cuatro son los actos claves de este “momento estelar”:

1. Pese a que su exministro del Interior Edmundo Pérez Zujovic es asesinado en 1971 por terroristas de izquierda, se presenta en las elecciones parlamentarias de marzo de 1973 como candidato a senador por Santiago, y una vez elegido acepta la presidencia del Senado, transformándose desde allí en el líder de la oposición al gobierno de Allende.

2. Promueve la intervención militar contra Allende como legítimo recurso de rebelión de una sociedad, ante la inminencia de una tiranía comunista, como lo comprueba la reunión con la directiva de la SOFOFA descrita en el “Acta Rivera” del 6 de julio de 1973 (ver Dossier).

3. Impulsa el Acuerdo de la Cámara de Diputados del 22 de agosto de 1973 que otorga la “partida de defunción” al gobierno devenido ilegítimo del Presidente Allende y la “partida de bautismo” al gobierno de reconstrucción nacional del Presidente Pinochet. Desde entonces, la izquierda lo demoniza y Neruda en sus Memorias lo ataca violentamente sosteniendo que “Frei tendrá que encarar algún día la responsabilidad del crimen”.


4. Tras el Once, defiende y explica la “rebelión jeffersoniana” contra Allende en una valiente entrevista al diario ABC y en la notable carta abierta del 8.11.73 a Mariano Rumor (ver ambas en Dossier).

Con motivo del plebiscito convocado por el gobierno para aprobar o rechazar el proyecto de nueva Constitución, EFM pronunció el 27 de agosto de 1980 un discurso en el Teatro Caupolicán que resultó muy equivocado en sus predicciones.

1. Sostuvo Frei: “La Constitución sometida ahora a plebiscito entraría de hecho en vigencia el año 1990”. La Constitución entró en vigencia el 11.3.81, seis meses después de ser aprobada en el plebiscito del 11.9.80.

2. Sostuvo Frei: “Durante ese largo período....el Presidente y la Junta concentrarán el Poder Constituyente”. Al entrar en vigencia la nueva Constitución, el Poder Constituyente fue devuelto a la ciudadanía. Desde ese momento, se requería un plebiscito para cualquier modificación de la Carta Fundamental. Esta norma se aplicó en la primera reforma constitucional, la que fue aprobada con un 90% de los votos en el plebiscito del 30.7.89.

3. Sostuvo Frei: “El proyecto no es ni siquiera un intento de transición, sino una prolongación y consolidación del actual poder personal”. Es un hecho que el camino diseñado en los artículos transitorios de la nueva Constitución se cumplió estrictamente y condujo a la refundación de la democracia. (ver Economía y Sociedad No 96, julio-septiembre 2018).

4. Sostuvo Frei: “Aprobar esta Constitución es una opción que contradice toda la Historia de Chile. Es la anti-Historia...Arrastra a la división, al extremismo, a la violencia y al caos”. Como afirmó incluso el exministro socialista José Antonio Viera Gallo, “con esta Constitución hemos vivido veintitantos años de paz, de tolerancia, de alternancia en el poder, de conflictos resueltos por vía institucional, de respeto a las libertades”.

Esta postura de Frei era esperable. No hay cartas de navegación sobre cómo refundar una democracia y, por lo tanto, era natural que dudara de un experimento tan excepcional y novedoso como lo fue el proceso chileno de “redemocratización desde adentro” (ver Economía y Sociedad Nº 96).

Así, una vez que en marzo de 1981 entró en vigencia la Constitución y se inició el camino irreversible a la democracia, Frei perdió su influencia en la construcción del nuevo Chile.