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Economía y Sociedad № 107
Abril - Junio 2021

Vivir sin la mentira

Por Alexander Solzhenitsyn

[Nota EyS. Extracto del ensayo "Live not by Lies". El intelectual y disidente escribió este ensayo en 1974 y lo circuló entre la intelectualidad rusa. Está fechado el 12 de Febrero, el mismo día en que la policía secreta del gobierno comunista entró a su departamento y lo arrestó. Al otro día fue exilado a Alemania Occidental. Este ensayo es un llamado al coraje moral e ilumina el camino para todos los que valoran la verdad.] 

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¿Es que realmente no hay salida? ¿Es que lo único que podemos hacer es esperar de brazos cruzados? ¿Acaso puede cambiar algo por sí solo? Nada sucederá mientras sigamos reconociendo, fortaleciendo y alabando el más perceptible de sus aspectos: la mentira. Aunque la mentira lo oculte todo y todo lo abarque, no será con mi ayuda.

Esto abre una grieta en el círculo imaginario que nos envuelve debido a nuestra inacción. Es la cosa más fácil que podemos hacer, pero lo más devastador para la mentira. Porque cuando los hombres renuncian a mentir, la mentira sencillamente muere. Como una infección, la mentira solo puede vivir en un organismo vivo.

De modo que cada uno, en su intimidad, debe realizar una elección: o seguir siendo siervo de la mentira voluntariamente o despreciar la mentira y volverse un hombre honesto y digno de respeto tanto para los hijos como para los contemporáneos.

A partir de ese momento:


No escribirá, firmará o imprimirá por ningún medio una sola frase que, en su opinión, deforme la verdad.

No dirá esa misma frase ni en público ni en privado, ni por sí mismo ni por instigación de otro, ni como agitador, profesor, educador, ni siquiera como actor.

No representará, adoptará o difundirá una sola idea que considere falsa, o que distorsione la verdad, ya sea a través de la pintura, la escultura, la fotografía, la técnica o la música.

No citará fuera de contexto, ni oralmente ni por escrito, solo por complacer a alguien, o para enriquecerse, o por lograr éxito en su trabajo, una idea que no comparta o que no refleje con precisión el asunto en cuestión.


No se obligará a asistir a manifestaciones o a reuniones contra su voluntad, ni levantará ningún cartel o eslogan que no acepte completamente.

No levantará la mano para votar a favor de una propuesta con la que no simpatice sinceramente, ni votará públicamente o en secreto a quien considere indigno o dude de sus capacidades.

Abandonará inmediatamente cualquier reunión, sesión, conferencia, representación o película en la que el orador mienta, distribuya estupideces ideológicas o propaganda desvergonzada.

No se suscribirá ni comprará ningún periódico o revista en los que la información sea deformada o donde los hechos principales sean ocultados.

No hemos enumerado todas las desviaciones posibles y necesarias de la falsedad, pero una persona que se vaya purificando fácilmente sabrá distinguir otros supuestos.

Todos los días, cualquiera de nosotros tendrá que enfrentarse con al menos una de las situaciones que acabamos de mencionar: verdad o falsedad, libertad o servidumbre espiritual.

No serás el primero en tomar este camino; te unirás a los que ya lo han iniciado. Será más sencillo y más corto para todos nosotros si lo tomamos juntos y sumamos nuestros esfuerzos. Si somos miles no podrán hacernos nada. Si somos decenas de miles cambiará el rostro de nuestra tierra.