Tribuna

Abril-Junio 2018

Reino Unido: Un imperio de los servicios

Por Miles Morland, empresario y fundador de la Miles Morland Foundation

Quienes desean permanecer en la Unión Europea están obsesionados con las barreras que podrían levantarse en contra de los productos manufacturados por el
Reino Unido. Hace 150 años éramos la capital industrial del mundo. Pero hoy somos una nación post industrial. Hoy somos un imperio mundial de los servicios.

En proveer servicios de toda clase, el Reino Unido supera por lejos a todos los países europeos. Exportamos a ellos servicios por $40.000 millones de dólares, mientras todos los países europeos combinados nos exportan servicios por apenas $18.000 millones de dólares.

Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista anclado todavía en los años sesenta, quiere hacernos creer que los únicos empleos que importan son los que provee el sector manufacturero. Pero si él se tomara el tiempo para analizar los números, vería lo poderoso que es nuestro país, al cual él quiere liderar, en proveer servicios a todo el mundo. Lo que Alemania es fabricando autos, un negocio aburrido e intensivo en capital, Gran Bretaña lo es proveyendo servicios, un negocio flexible e intensivo en creatividad, un negocio mucho más acorde con los desafíos del siglo XXI. Veamos.

1. Derecho. De los 50 estudios de abogados más importantes del mundo, 48 son ingleses o norteamericanos. Ni Alemania, ni Francia ni ninguno de los países de la UE tiene un estudio de abogados en esta liga. Los estudios de abogados más grandes del mundo son norteamericanos porque su mercado interno es gigantesco y, además, les apasiona litigar en las cortes. Pero cuando se trata de temas legales que involucran a dos o más países, Londres es el destino preferido y las cortes británicas el foro natural para litigar.


2. Auditoría. De las 20 firmas auditoras más grandes del mundo, 17 tienen su casa matriz en el Reino Unido. De las “big four”, dos, PwC y Ernst & Young están en Londres; Deloitte es un joint venture británico/norteamericano y KPMG, que está perdiendo participación de mercado, está en Amsterdam. Los ingresos de cada una de las “big four” varían entre $30.000 y $40.000 millones de dólares. Si comparamos con la emblemática fabricante de autos francesa Renault, ésta vende $56.000 millones de dólares. Pero las utilidades de cualquiera de las “big four”, que se estiman en torno a los $10.000 millones de dólares cada una, triplican las utilidades de Renault que alcanzan a solo $3.500 millones de dólares.

3. Bancos de Inversión. La mayoría de los bancos de inversión más grandes del mundo son norteamericanos, pero muchos de ellos tienen en Londres la sede que administra una parte importante de su negocio global. Los impuestos que estos bancos de inversión pagan, y no los impuestos del sector manufacturero, financian nuestro sistema de salud. Nadie discute seriamente que, aún con Brexit, Londres continuará siendo la capital financiera del mundo. Incluso las bancas de inversión de los países de la UE, tiene su base en Londres. Ninguna empresa multinacional que esté contemplando comprar a otra multinacional irá a Frankurt o París en busca de asesoría financiera.

4. Educación. De las 10 mejores universidades del mundo, según el ranking QS 2018, 5 son norteamericanas, 4 son británicas (Oxford, Cambridge, University College of London e Imperial College London) y 1 es Suiza. La mejor universidad de la UE, la francesa École Normale Supérieure, es recién la número 43. Los aranceles que pagan los estudiantes de todo el mundo que asisten a nuestras universidades no son lo más importante. La clave está en que ellos vuelven a sus países de origen habiendo generado fuertes lazos con el Reino Unido, lo cual nos da una influencia líder en el mundo comparada con aquella que podrían lograr todos los países de la UE combinados.

5. Otros servicios. En negocios inmobiliarios, casas de remate, arquitectura, arbitraje internacional, laboratorios médicos, música, entretenimiento, casas editoriales, y cualquier servicio basado en la creatividad y el ingenio humano, el Reino Unido es líder mundial. En muchos casos, nuestro dominio en estos servicios se ha potenciado gracias a los inmigrantes, sean estos empresarios franceses, científicos hindúes o banqueros norteamericanos. ¿Cómo construyeron los Estados Unidos su poderío global? A través del cerebro de inmigrantes brillantes.

Soy optimista. La independencia de la UE nos convertirá en un país más flexible que no necesitará pedirle permiso a Bruselas, dominada por exportadores de manufacturas, para tomar nuestras propias decisiones en materia de regulaciones e impuestos que mejor sirvan a nuestros intereses.

Sería muy útil para nuestra moral nacional que los medios de prensa abandonen su indiferencia. Es vergonzoso leer el Financial Times, The Guardian, The Independent, The Economist o la BBC en que cada noticia tiene un sesgo anti Brexit. Afortunadamente, estos medios periodísticos no tienen tanta influencia. Si la tuvieran, los británicos jamás hubiéramos votado a favor del Brexit.

El Reino Unido puede ser uno de los grandes ganadores del siglo XXI, el país que atrae a la gente más capaz. En cincuenta años más, la UE será un círculo más bien pequeño de países, el euro habrá sido abandonado por varios de sus socios y sus países miembros mirarán con envidia a través del Canal de la Mancha a un Reino Unido post industrial, a un imperio mundial de los servicios.