Para Segunda Lectura

Octubre - Diciembre 2018

Sabiduría

        Pero incluso cuando el enfrentamiento entre nosotros llegue a su forma más aguda, quisiera que lucháramos acerca de principios e ideas y sin ningún odio personal. Así, al final de la batalla, cualquiera sea el resultado, podré con orgullo darle la mano, porque sentiré que he combatido contra un oponente que ha observado el código del honor y la decencia”

Nelson Mandela (Carta al jefe de la prisión de Robben Island, citada en “The Prison Letters of Nelson Mandela”, 2018)

Nivelar para abajo

      Hay enormes niveles de analfabetismo funcional (44%, Microdatos U. Chile, 2013), discapacidad en comprensión lectora (80-84%) y uso de aritmética básica (51%) que nuestra población registra, y que afectan también de manera importante a nuestros profesionales (27% analfabetos funcionales, 65% discapacitados). ¿Puede esto ponerse peor? Sí, puede. Por dos razones: la gratuidad de Bachelet, al nivelar para abajo, terminará reproduciendo a nivel universitario lo que ocurre a nivel secundario: la educación de calidad se concentrará en un caro y exclusivo sistema privado. Y, segundo, vendrá un momento de profunda frustración cuando quienes adquieran títulos universitarios sin ningún valor de mercado -al no reflejar conocimiento alguno-, aunque los hayan adquirido “gratis”, se den cuenta de que sus expectativas chocan con la realidad” 

Pablo Ortúzar, Instituto de Estudios de la Sociedad (El Mercurio, 14.6.18)

Téngase presente

         Dado que el impuesto corporativo es el más dañino, resulta difícil comprender la decisión del gobierno de no incluir en su proyecto de modernización tributaria una baja en la tasa de impuesto corporativo al nivel del promedio de la OECD, medida que estaba en su programa de gobierno. Chile, uno de los tres países más pobres de la OECD, es uno de los de mayor carga tributaria a las empresas. Más aún, la mayoría de los países de esa organización ha reducido en forma importante su tasa de impuesto corporativo desde el año 2000 en adelante. Chile es el único que la ha subido. La mejoría de los indicadores que hemos visto estos días, se explican en buena medida por una baja base de comparación a partir del paupérrimo crecimiento de la economía durante el gobierno de Bachelet. El desafío será mantener estas tasas en 2019 y los años siguientes, pero eso no se logrará sin bajar los impuestos”

Luis Larraín, director Instituto Libertad y Desarrollo (Diario Financiero, 10.7.18)

Corrupción con todo

     Carlos Wagner, otrora influyente presidente de la Cámara de la Construcción, dejó completamente al desnudo el sistema de obras públicas en el gobierno de los Kirchner. Es el empresario que más sabe de la corrupción kirchnerista; el que entonces distribuía el juego entre los que cobraban y pagaban, y el que acompañó a los Kirchner desde los tiempos de Santa Cruz. Durante cinco horas, en un clima de tensión, Wagner fue cediendo a la insistencia del juez Bonadio para que contara más de lo que ya había contado. Direccionamiento de las obras públicas, precios cartelizados, sobornos acordados previamente. Cada decisión estaba tarifada. Los beneficiarios últimos de ese sistema de coimas fueron Néstor y Cristina Kirchner. Aunque hagan gestos de disimulo, hasta los kirchneristas bajan la cara ante la catarata de revelaciones que muestran que la revolución era solo un engañoso parloteo para tapar el peor período de corrupción que haya vivido el país”

Joaquín Morales Solá, columnista (La Nación, Argentina, 12.8.18)

Una “monstruosidad” 

    Hay dos mil leyes sobre previsión en Chile. Piensen ustedes lo que eso significa. Dos mil leyes previsionales, más los reglamentos, más los acuerdos de las cajas, es decir, una monstruosidad que va en aumento. En la ley de reajuste de 1966 se introdujeron 46 nuevas normas previsionales, 44 el año 1967 y 1.234 el año 1968. O sea que en sólo tres años a las dos mil leyes previsionales se le han agregado como mil trescientas nuevas disposiciones previsionales. Sin embargo, el ejecutivo no tiene medios de parar esta monstruosidad. En cada grupo de previsión hay muchas leyes con nombre y apellido. En Chile hay 30 cajas de previsión y 70 servicios de bienestar en organismos complementarios de seguridad social. Hay casos fabulosos. Los hípicos tienen nueve cajas de previsión. La Caja de los Ferrocarriles del Estado existe solo para pagar asignaciones y préstamos, es decir, un absurdo. Hay 2.100 empleados de notarías y archivos judiciales que han sacado 27 leyes de previsión para ellos. Lo que es más grave es que en este país estamos gastando el 18,1% del producto nacional en previsión. Vamos a terminar en un país de jubilados. Seis mil millones de escudos está costando la previsión y su administración y ésta es tan dispendiosa que el 13% de esos seis mil millones se gasta en administración (800 millones de escudos). En cambio, al Servicio Nacional de Salud, que es uno de los objetivos fundamentales de la previsión, le dan 700 millones de escudos. O sea, el 13% de los recursos va a administración y el 12% a salud. Estamos gastando más en administrar la previsión que en cumplir uno de sus objetivos fundamentales, que es darle salud al pueblo. El gasto fiscal en previsión ya va llegando a la locura. ¿Qué presupuesto fiscal puede resistir?”

Eduardo Frei M., presidente de Chile (citado por Arturo Olavarría Bravo en su libro “Chile bajo la Democracia Cristiana”, 1968)