Para Segunda Lectura

Julio - Septiembre 2018

Claridad

        No cometamos el error de hace 7 años, cuando un grupo de jóvenes maniobrados por la izquierda lograron inventar una revolución estudiantil que terminó en leyes desastrosas para la educación en Chile. No permitamos que nuevamente un movimiento de elite termine obligándonos a legislar según la conveniencia de la izquierda. No se confundan. Esas encapuchadas que hoy se toman la Universidad Católica y que se desnudan para conseguir una portada y el apoyo popular, no representan ni representarán a millones de mujeres chilenas. Es en esta hora donde nuestras convicciones deben estar más firmes y nuestra voz más clara para no ceder ante estas maniobras político comunicacionales. Nosotros nos debemos a las millones de mujeres verdaderas de Chile, aquellas que son la columna vertebral de nuestros hogares y de nuestras vidas. Aquellas que trabajan, en la casa o en una oficina, y que son las principales responsables de la crianza de nuestros hijos, de la transmisión de valores y de la formación del carácter”

José Antonio Kast, ex candidato presidencial independiente (The Clinic, 28.5.18)

Confusión

          El ministro del Trabajo y Previsión Social, Nicolás Monckeberg, ha anunciado
que inaugurará una muestra en homenaje al líder sindical Clotario Blest. Blest no solo adoptó el marxismo como lectura de la realidad social, sino que también participó activamente en su aplicación. Apoyó la Revolución Cubana, señalando en 1960: los trabajadores deben “despertar de este sueño soporífero para levantarse en armas y derribar a este gobierno” -de Jorge Alessandri-, con tal de “tener nuestra Sierra Maestra” (La Nación, 4 de noviembre de 1960). Junto a Luis Vitale, Miguel Enríquez, Luciano Cruz y otros, Clotario Blest fue uno de los fundadores del MIR, cuya finalidad era “el derrocamiento del sistema capitalista y su reemplazo por un gobierno de obreros y campesinos”, agregando que respaldaban su actuar en “el principio marxista-leninista de que el único camino para derrocar al régimen capitalista es la insurrección popular armada” (“Declaración de Principios del MIR”, 1965). Hacia fines de los 60, propició la síntesis entre el cristianismo y el marxismo y apoyó al grupo “Iglesia Joven” en la toma de la Catedral en agosto de 1968. Un año más tarde señalaba que “si Cristo descendiese hoy a la tierra, a un mundo como este ¿Qué crees que llevaría sobre los hombros? ¿Una cruz? No, llevaría una metralleta” (Punto Final, 20 de mayo de 1969)”

José Manuel Castro, investigador Instituto de Historia, U. San Sebastián (El Mercurio, 2.6.18)

 

Falta de coraje

         La derecha no tiene carácter para defender sus posiciones y, por lo mismo, apenas se
atreve a insinuar lo que piensa. Ni hablar de gobernar con sus ideas. En el fondo, la derecha es timorata a la hora de pagar costos por defender convicciones. De allí la insistencia en los acuerdos, en la retórica noventera y en los llamados más o menos vagos a la unidad. Sin embargo, los acuerdos solo pueden construirse a partir de identidades bien definidas, que puedan confrontarse entre sí. De hecho, la crítica severa a la Nueva Mayoría no tiene sentido alguno si no sirve para clavar banderas propias. El futuro de la derecha pasa por tener el coraje de asumir un proyecto, y dialogar desde allí con aquellos que se opongan. Solo así podrá, quizás, transformar su triunfo electoral en algo así como un triunfo político”

Daniel Mansuy, columnista y profesor U. Andes (El Mercurio, 4.6.18)

¿Empresa estatal?

        Es desconcertante que para efectos de buscar una manera de gestionar mejor las garantías
que da Corfo se haya optado por crear una nueva empresa del Estado (Infisa), sin reparar en el retroceso que supone esta fórmula. Aún más incomprensible es que el actual gobierno y  los parlamentarios oficialistas se hayan plegado a esta idea, algo muy lejano al ideario de dejar atrás el concepto de Estado empresario y apostar por estructuras públicas más livianas y eficientes. Quizás lo más lamentable de todo es que si prospera esta iniciativa, implícitamente el país está renunciando a retomar el proceso de revisar la actual estructura de empresas públicas, con el fin de hacer más eficiente al Estado. Actualmente, hay 32 empresas públicas -una cantidad ciertamente desproporcionada-, varias de las cuales no parecen tener ya justificación alguna, pero aun así siguen en funciones. Es sabido que, una vez creada una nueva entidad estatal, la posibilidad de eliminarla a futuro se hace muy improbable”

Editorial (La Tercera, 5.6.18)

“Mi confesión”

         El MIR pasó a la lucha armada en plena democracia, en 1969. Después se cuenta
el cuento de que era un movimiento pacífico, unas palomas de la paz, pero no es así...A mí me encantaría ver un gran mural en el Mapocho que dijera “fuimos responsables de la destrucción de la democracia chilena”. Una verdadera autocrítica que pusiera las cosas en orden para que no se vuelvan a repetir. Ese sería mi rayado, mi confesión de algo que le hizo mucho mal a Chile”

Mauricio Rojas, ex mirista, académico y escritor (El Líbero, 24.8.15)