Para Segunda Lectura

Octubre-Diciembre 2019

“La sirena y los sirenitos”

         Esta semana vi a varios parlamentarios de Chile Vamos maniobrando hacia el acantilado embobados por los cantos de la sirena Camila. Pero más que hombres de mar parecían perros en bote. Con la razón embriagada, sacándose selfies con la sirena, después de apoyar su proyecto de ley para reducir la jornada laboral de los chilenos a 40 horas semanales. Los diputados/marineros renunciaron a ser lo que son para irse con la sirena. No les quedó más que convertise en peces. Resbaladizos, huidizos, inasibles para el gobierno. No hubo anzuelo capaz de atraerlos para sacarlos de la marejada que armaron. El problema es que arrastraron con ellos al gobierno. Y todos terminaron bailando al ritmo del canto de la sirena. El jueves, el ministro Monckeberg anunció que el gobierno ajustaría su proyecto para llegar a 41 horas semanales de trabajo. Dicen que el olor a pescado se percibía desde lejos.”

Eduardo Sepúlveda, aka Joe Black, director de El Líbero (El Mercurio, 11.8.19)