Editorial

Enero - Marzo 2019

Propuestas para más capitalización en Chile

Durante 2019 el Congreso discutirá el proyecto de ley sobre pensiones presentado por el gobierno que, en lo esencial, reafirma y amplia el sistema vigente (ver en Dossier una síntesis del Mensaje). Proponemos aquí cuatro temas sustantivos que también deberían ser incorporados al debate.

1. “Comisión Lagunas”

La masiva falla del Estado, que ha generado el resultado predecible de bajas pensiones de algunos trabajadores, es la incapacidad para exigir la obligatoriedad del ahorro mensual. Chile necesita una “Comisión Lagunas” de expertos que evalúen con rigurosidad, y sin restricciones políticas, las razones estructurales de esta falla y recomienden cambios significativos en aquellas leyes laborales y asistenciales aprobadas en los últimos 28 años que incentivan la no cotización y la subcotización. 

El experto Salvador Valdés afirma que en Chile “solo el 60% de los ocupados cotiza en un mes determinado, pero algunos omiten declarar parte de su ingreso laboral. La masa salarial imponible declarada es solo 26% del PIB, siendo que el ingreso laboral agregado es cercano a 55% del PIB. O sea, la tasa de cotización efectiva no es 10% sino solo 4,7% del ingreso laboral real”

Una demostración elocuente de esta falla del Estado es el caso de los trabajadores independientes. En 2008, una vez que existía la manera técnica de recolectar la cotización vía la retención de honorarios, se legisló para obligar ese ahorro. Sin embargo, se ha modificado la ley durante 10 años para postergar esa obligación, con la consecuencia de menores pensiones para los que no han cotizado.

2. Cuentas de Ahorro para la Salud

Hay que usar también el poder de la capitalización para dar mayores y mejores opciones en salud. Así, proponemos permitir que los trabajadores puedan optar por depositar su cotización obligatoria de salud (7% del sueldo) en una “Cuenta de Ahorro para la Salud” (CAS), desde la cual puedan pagar sus gastos de salud. Una fracción de esta cotización debería dedicarse a pagar la prima de un seguro catastrófico, que debería ser obligatorio. 

Estas CAS podrán ser administradas por la más amplia diversidad de empresas privadas, buscando seguridad y la rentabilidad propia de la capitalización. Al crear un fuerte incentivo para la prevención, y utilizar recursos médicos solo cuando es realmente necesario, las CAS podrían tener un impacto importante en la competencia y en la reducción de los precios de los servicios de salud y, al mismo tiempo, permitir acumular recursos para los mayores gastos en la etapa final de la vida.

3. Cuenta de ahorro para el Despido

La reforma laboral de 1991, negociada entre la Concertación y RN, elevó de 5 a 11 meses el tope de la indemnización por despido. Desde entonces, y tras otras reformas que han distorsionado el mercado del trabajo, Chile ha descendido al lugar No 124 en la categoría “Rigidez para contratar y despedir” en el ranking de competitividad 2018 del Foro Económico Mundial. La revolución tecnológica en marcha agrava cada día más las consecuencias de estas malas políticas públicas que han elevado la informalidad y el desempleo disfrazado.

 

Por otra parte, ya existe un sistema de ahorro por capitalización para las empleadas particulares. Ellas no están afectas a una “indemnización por despido”, con negativas distorsiones en la relación laboral y judicializacion del despido. Cualquiera que sea la causa que origine la terminación del contrato, ellas reciben el saldo acumulado en una cuenta especial alimentada con una cotización de 4,11% mensual del sueldo, hecha por el empleador durante un máximo de 11 años. El sistema es simple, se beneficia del interés compuesto y no hay campo para litigio alguno. 

Es necesario extender este sistema a todos los trabajadores en dos etapas. Primero, establecer que todo trabajador que ingresa a la fuerza de trabajo tiene este sistema de indemnización por capitalización. Segundo, permitir que empresas y trabajadores negocien el pasivo actual en indemnizaciones y lo transformen en un aporte a la cuenta de ahorro para el despido, la cual podría establecerse en el sistema de desempleo por capitalización que funciona desde hace 17 años (ver “El desempleo y la capitalización”).

4. FF.AA. a la capitalización

El sistema de reparto de los militares, carabineros, gendarmes y civiles adscritos a esos regímenes, está lleno de distorsiones y efectos negativos, incluso para los mismos supuestos “beneficiarios” (por ejemplo, una persona que renuncia antes de 20 años pierde la totalidad de sus cotizaciones). Como sostuvimos en esta revista hace 22 años, el sistema tiene un déficit gigantesco y creciente que absorbe una fracción enorme del gasto en defensa y orden público. Reiteramos nuestra propuesta hecha en 1996 de realizar una transición graduas y prudente hacia el sistema de capitalización (ver “FF.AA. y capitalización").