“Plebiscito ilegítimo, irresponsable e inmoral”

La madrugada del 15 de noviembre de 2019, la mayor parte de la clase política decidió atender sus propios intereses y no los de la población. Resultaba más fácil sostener que la Constitución era la culpable de todo, que responder por treinta años en que había estado gobernando, demasiadas veces, para ella misma.

La crisis social que experimenta la nación es primeramente moral, no constitucional. Ésta no requiere una nueva Carta Magna, más bien necesita substituir a muchos de sus políticos.

La Constitución Política de la República vigente, con sus múltiples enmiendas, permitió generar las condiciones jurídicas para convertir a Chile en el país más exitoso de Latinoamérica, librar a millones de habitantes de la pobreza extrema y erigir bases sociales, económicas y políticas sólidas que fueron prenda de una sociedad seria, estable y garante de los derechos de sus ciudadanos.

Frente a esta realidad, corresponde el deber ético de desechar abiertamente que la respuesta política a las urgencias sociales sea la creación de una asamblea constituyente y la derogación de la actual Constitución.

El plebiscito fijado para octubre próximo es ilegítimo, irresponsable e inmoral.

Es ilegítimo desde su origen, porque surge de la violencia terrorista-delictual iniciada en octubre de 2019, que alcanzó un punto álgido el aciago martes 12 de noviembre del mismo año. Además, debido a las circunstancias sanitarias, este acto eleccionario inicia un proceso constituyente con el sufragio, poco representativo, de un bajo porcentaje de votantes. De ser así, su validez estará en duda para siempre.

Es irresponsable, porque un acto masivo como este puede ser catalizador de nuevos contagios y de un rebrote que podría poner en riesgo la salud y la vida de miles de habitantes.

Es inmoral, porque el país vive la crisis económica y social más aguda de las últimas décadas. El plebiscito requerirá un gasto significativo, pudiendo dar curso a una asamblea que generará enormes erogaciones. Pero, aún más grave, con seguridad esta última -a partir de una “hoja en blanco”- se verá inmersa en una larga y acalorada discusión constitucional, con incertidumbre alta y prolongada que será la lápida para la urgente reactivación económica que Chile requiere.

Alvaro Pezoa, ingeniero comercial y doctor en Filosofía (La Tercera, 1.9.20; Extracto)

Voces

Economía y Sociedad № 105

Octubre - Diciembre 2020