Pinochet salva a Bukovsky

El 18 de diciembre de 1976 se produjo un extraordinario intercambio en el aeropuerto de Zürich. De un avión Lufthansa proveniente de Santiago descendió Luis Corvalán, Secretario General del Partido Comunista chileno. Al mismo tiempo, bajaba de un avión ruso, Vladimir Bukovsky, cuya lucha por la libertad en la URSS era famosa en el mundo entero. El Politburó soviético lo había tenido prisionero por ya 12 años en clínicas “siquiátricas”, campos forzados y cárceles en el Gulag.

Después que el Ejército detuviera a Corvalán en los días posteriores al 11 de septiembre de 1973, el embajador de la Unión Soviética en Washington, Anatoly Dobrynin, le pidió al Secretario de Estado, Henry Kissinger, que transmitiera al gobierno chileno su gran interés por liberar a quién era en efecto su hombre clave en Chile. Era tan importante Corvalán para la URSS que la historiadora Olga Ulianova informa que incluso se planificó una operación comando para rescatarlo desde la isla Dawson, utilizando submarinos rusos que operaban cerca de las costas chilenas (“Corvalán for Bukovsky”, Journal Cold War History, 2014).

Tras múltiples negociaciones, y en medio de una campaña mundial por liberar a Bukovsky a lo cual se había negado terminantemente Brezhnev por años, el Presidente Pinochet irrumpe en la escena internacional con una propuesta sorprendente: si la Unión Soviética libera a Bukovsky, Chile libera a Corvalán. 

Tal propuesta generó un agitado debate al interior del Politburó, pues era evidente que enaltecía a Chile, que no pedía nada para sí, y humillaba a la superpotencia comunista. Finalmente, Brezhnev cedió y liberó al emblemático defensor ruso de los derechos humanos. Para evitar que Corvalán opacara la celebración de sus 70 años el 19 de diciembre, ordenó trasladarlo a Minsk, donde se le retuvo hasta el 23 de ese mes en que es finalmente recibido en Moscú. Corvalán abandonó la URSS y regresó a Chile en 1983, se retiró de la política y murió el 2010.

Bukovsky aceptó una oferta de la Universidad de Cambridge para continuar sus estudios de biología. En 1977 fue recibido por el Presidente Carter en la Casa Blanca, quien destacó su rol en denunciar el uso cruel de la internación en  clínicas siquiátricas de disidentes soviéticos. Como ambos somos ahora Senior Fellows del Instituto Cato en Washington, hace algunos años compartí 3 días con este fumador empedernido (según él una secuela de sus años en prisión) en una Conferencia en Santa Bárbara, California. Me confesó emocionado que Pinochet le había salvado la vida.

Carta del Director

Octubre - Diciembre 2019