Cuarta época

Economía y Sociedad
21 de Marzo 1999

Perfeccionando el sistema de capitalización

Por José Piñera

Los avances tecnológicos, que están cambiando los sistemas financieros en todo el mundo permiten seguir profundizando la revolución que ha significado la creación del sistema de pensiones de capitalización en Chile. Este sistema cumple su "mayoría de edad legal" el próximo Primero de Mayo, con resultados espectaculares en sus primeros 18 años.

En los albores del siglo XXI, es posible visualizar un proceso gradual en el cual los individuos puedan adquirir un mayor control sobre sus cuentas de ahorro para la vejez. En el futuro cada afiliado debería poder escoger cual AFP le administrará su cuenta, como hasta ahora, o decidir administrarla él mismo. En ambos casos, por cierto, sujeto a la regulación legal necesaria para asegurar grados razonables de diversificación y el uso previsional de este ahorro.
 

Esta regulación deberá ser cada vez más liviana y trasuntar un mayor grado de confianza en la operación libre del mercado de capitales. Desde ya, es urgente revisar a fondo todas aquellas cláusulas diseñadas para una transición que ya ha terminado y que hoy introducen rigideces inconvenientes para la operación de esta industria (por ejemplo, podría eliminarse la banda de rentabilidad, que está trabando la necesaria diferenciación del portafolio de los distintos Fondos de Pensiones).

Los que escojan la administración propia no tendrían, por supuesto, que operar directa y continuamente en los mercados, sino que podrían escoger la diversificación óptima de los recursos en sus cuentas, dividiéndola en distintos fondos de inversión u otras alternativas que surgirán para responder a este desafío.

 

Así, por ejemplo, un individuo averso al riesgo podría colocar un 100% de sus ahorros en un fondo que invierte sólo en bonos altamente calificados. Otro, quizá un joven que recién ingresa a la fuerza de trabajo y que tiene 40 años por delante, podría escoger colocar dos tercios de su ahorros -suponiendo "techos" legales más altos que los actuales- en un fondo accionario doméstico (hoy día esos jóvenes no tienen más alternativa que tener alrededor de un 15% de sus fondos en acciones de empresas chilenas, siendo ese el promedio que tienen los Fondos de Pensiones). Un tercero podría inclinarse por tener el 100% en un fondo internacional debidamente diversificado. Aquel que se acerca al momento en que desea retirarse puede llegar al extremo de tener todos sus ahorros en una cuenta de ahorro bancaria de interés fijo. Como en otras industrias, la clave es aceptar la creciente demanda por productos diseñados de acuerdo a las preferencias de cada individuo.
 

Entre otros beneficios, esta profundización del grado de libertad del sistema permitiría a las personas:
 

a) Escoger, a su propia discreción, la diversificación de sus fondos, reflejando óptimamente su grado de aversión al riesgo, su visión de los mercados, su etapa en la vida, etc.;
 

b) Decidir si asume personalmente o subcontrata, y a quien, la administración de sus ahorros, asumiendo voluntariamente los costos de administración que haya que pagar por ese servicio dentro de un amplio rango de elección, incluyendo el manejo personal (pronto vía Internet);
 

c) Ejercitar, si le interesa, el derecho a voto de sus acciones en las empresas de las que es accionista a través de su cuenta de ahorro.
 

Esta profundización de la filosofía de libertad personal que sustenta el sistema de capitalización respondería, de manera global y coherente, a tres críticas puntuales que se le hacen al sistema:
 

a) la escasez de alternativas de diversificación y su corolario de balance inadecuado riesgo/retorno para determinados afiliados;
 

b) las rigideces en la política de comisiones y su efecto en la rotación de afiliados y los costos de marketing; y,
 

c) la eventual concentración de poder en el manejo corporativo de las empresas chilenas.
 

Y lo haría manteniendo incólume la filosofía y las bases de un sistema que ha probado ser altamente exitoso.
 

Por supuesto, será necesario un debate riguroso sobre cómo resolver de mejor manera una serie de detalles técnicos para que esta profundización funcione optimamente.
 

Reitero lo que sostuve en 1991 en la conclusión de mi libro "El Cascabel al Gato: "La gran Reforma de 1980 fue una respuesta integral y coherente a varios problemas de la sociedad y la economía chilena. Fue una respuesta válida para su tiempo en un mundo en permanente cambio. Sin embargo, lo que procede no es congelar esa respuesta sino ir adaptándola a las nuevas oportunidades y los nuevos desafíos de la realidad de hoy y del Chile del futuro. Después de todo, la misma reforma ha estimulado el crecimiento de un mercado de capitales que ofrecerá un catálogo cada vez más rico en opciones diseñadas a medida para cada individuo. También la apertura de la economía al exterior implicará nuevos desafíos al sistema previsional para los cuales tendrán que haber respuestas creativas. Por último, un mundo en acelerado cambio tecnológico y de globalización creciente exigirá repensar en forma permanente las mejores soluciones a los problemas del hombre. En fin, lo mejor de esta gran Reforma no son tanto las puertas que cerró como los horizontes que abrió y puede seguir abriendo".