Cuarta época

Economía y Sociedad
7 de Julio de 2003

Paz en América Latina

Por José Piñera

Una nueva realidad recorre América Latina. Es aquella de la paz que sustituye el fantasma de la guerra.
 

Destacando la creciente interrelación entre Chile y Perú, escribí hace algunos años: "Cuando Colón llegó a América, los indígenas se pintaban los cuerpos para ir a la guerra. Pero cuando la magnífica exposición Cuerpos Pintados se presentó en Lima hace unas semanas, no era un signo de guerra sino de paz, un hito más en el acercamiento que se está dando entre dos naciones que durante cien largos años se han mirado con el recelo y la desconfianza de dos viejos enemigos".
 

El reciente acuerdo entre Perú y Ecuador, después de tres conflictos bélicos en este siglo, es otro hito histórico. Con un "costo" ínfimo de un millón de dólares para cada país, en la colocación de hitos fronterizos, se terminará definitivamente la demarcación de la línea fronteriza en la Cordillera del Cóndor. El presidente Fujimori anunció que, tras el acuerdo, Perú suspenderá la compra de armamento sofisticado y reducirá progresivamente los gastos de defensa en los próximos años. Resuelto su conflicto con Ecuador, Perú ya no tiene problemas fronterizos con ninguno de sus vecinos. El presidente peruano señaló que cada Mig-29, sin equipos, cuesta la escalofriante cifra de 30 millones de dólares (Perú compró 18 de estos cazas en 1996) y cada misil cuesta 8 millones de dólares. Lo más rentable socialmente sería invertir estos ahorros en educación, especialmente si va acompañado de una reforma profunda al modelo educacional tradicional. Según el Wall Street Journal, tras el Tratado, las exportaciones ecuatorianas a Perú podrían incrementarse a 1.500 millones de dólares anuales al cabo de cuatro años, lo que significaría multiplicar por cinco el valor actual de ellas.
 

Por otra parte, en 1997 el gobierno boliviano publicó un documento titulado: "Bolivia La Nueva". Allí se configura una nueva visión del país altiplánico, que, si se realiza, abriría abre la puerta para una relación fructífera con Chile y sus vecinos. Dice el documento: "Paradójicamente, fueron los inversionistas extranjeros quienes cambiaron la visión que Bolivia tenía de sí misma. La antigua desventaja que significaba estar encerrada al medio del continente, se convirtió en una virtud: Bolivia será ahora un país-puente, que desempeñará un rol articulador de la región. Quienes capitalizaron las empresas eléctricas vieron la posibilidad de exportar energía a los países vecinos, Brasil, Argentina y Chile. En telecomunicaciones, el plan de los nuevos socios es hacer de Bolivia un nudo para la comunicación desde el Atlántico hasta el Pacífico y ya Entel está instalando fibra óptica para conectar hacia los cables submarinos. Se modernizarán los aeropuertos, y el de la ciudad de Santa Cruz se proyecta como el punto de distribución de los vuelos internacionales latinoamericanos hacia el resto del mundo. Quienes invirtieron en las empresas de hidrocarburo, planean no sólo la exportación de gas natural boliviano hacia los grandes centros urbanos brasileños, sino el transporte de este combustible desde las enormes reservas descubiertas en Camisea, Perú, a través de Bolivia, hacia Brasil, Argentina, Chile y Paraguay".
 

Mientras India y Pakistán en Asia, con graves conflictos fronterizos y varias guerras en su medio siglo de vida independiente, detonan bombas nucleares, en América Latina las noticias en este campo son de tratados de paz, ejercicios militares conjuntos, y la coordinación en el desarrollo de la infraestructura que pueda superar las distancias que nos ha impuesto una geografía difícil.
 

La voluntad de paz -y la capacidad de construirla con tratados y no cañones- podría ser una nueva "ventaja comparativa" de América Latina.