top of page

El Cascabel a la Minería
Octubre 2025

Editorial

Minería privada, motor de Chile

La Ley Minera de 1981 permitió descubrir, desenterrar y desarrollar el “tesoro” minero que Dios escondió en las entrañas del territorio chileno.

 

Así nació un moderno sector minero privado que sería irreconocible para el Chile de los 60.

 

Es notable que, mientras en 1981 el Estado producía el 85% del cobre, hoy es la minería privada la que produce un 76% del cobre chileno (4,2 millones de un total de 5,5 millones de toneladas al año). 

 

El economista socialista Óscar Guillermo Garretón afirma que esto significa que “sin la protesta de nadie, la unanimidad del país ya acordó que la producción de cobre sea mayoritariamente privada y me parece muy sugerente que toda la izquierda haya participado de esta callada unanimidad nacional”.

 

En verdad, sin alterar la propiedad estatal de Codelco, la Ley Minera ya logró “la privatización del cobre”.

 

Este auge extraordinario de la minería privada ha generado una dinámica de cambios que están transformando a Chile entero.

 

Desde ya, la minería ha introducido los más diversos avances tecnológicos, y estos están comenzando a ser aplicados en los demás sectores.

 

Por ejemplo, la minería, tanto estatal como privada, ha sido pionera en abrazar distintas aplicaciones de la automatización y la robótica, como los camiones mineros autónomos, sin conducción humana, sino con software que predetermina la ruta a seguir. Hoy muchas tareas mineras se dirigen desde “centros de operaciones remotas” ubicados en Santiago, a 1.000 km de los yacimientos mineros. Por otra parte, avances en biotecnología permitieron introducir bacterias que extraen cobre de baja ley por biolixiviación, utilizando seis veces menos agua y tres veces menos energía. Todo esto refuta el mito de que el sector minero no aporta tecnología y valor agregado.

 

La minería es intrínsecamente regionalizadora. Con la excepción de Los Bronces en las alturas de Santiago, los yacimientos no están concentrados en la capital como sí lo están importantes actividades económicas del país. El impacto más grande ha sido en el auge del Norte. Una zona tradicionalmente pobre que incluso requirió crear industrias artificiales (como la producción de autos malos y caros en Arica), es ahora una locomotora del país. Antofagasta es la capital mundial de la minería y tiene lejos el PIB per cápita más alto del país de US$ 50.000.

 

La minería ha generado potentes y múltiples eslabonamientos productivos. Tanto “hacia adelante” como los puertos mineros privados que dominan en el norte, como “hacia atrás” en desarrollar el transporte, los servicios de alimentación, la construcción de campamentos de alto nivel de calidad de vida, explosivos mineros y transporte aéreo entre muchos otros, creando riqueza, trabajo y estabilidad para cientos de miles de chilenos. Enaex, en conjunto con el Stanford Research Institute y otras instituciones de investigación, se ha transformado en pionera mundial en desarrollar robots que permiten fabricar y colocar explosivos al interior de una mina, aumentando la productividad y automatizando procesos.

 

Por otra parte, en 1981, solo 100.000 pasajeros al año se trasladaban por vía aérea desde y hacia Antofagasta, movimiento que a 2024 se multiplicó 18 veces, a 1.800.000 pasajeros anuales. Un 55% de la carga marítima transportada desde Chile al exterior son productos de la minería.

 

La modernización de la minería también ha significado la introducción de equipamiento del primer mundo, como lo señaló el Wall Street Journal al destacar el rol clave de la perforadora T-180 para rescatar a los 33 mineros de la mina San José.

 

Merecen una mención especial dos eslabonamientos que han potenciado sectores claves para el país: el agua y la energía. BHP ha invertido US$3.500 millones para desalinizar agua de mar. Antofagasta Minerals utiliza en su mina Centinela un 50% de agua desalinizada en los procesos mineros a través de un acueducto de 145 kilómetros de largo que cruza el desierto más seco del mundo. Esto ha creado una dinámica que ha ayudado a que el 85% del agua que consume Antofagasta sea desalinizada. Antofagasta será en 2026 la primera ciudad de Latinoamérica en la que el 100% de sus habitantes usarán agua desalinizada del mar.

 

Por otra parte, la demanda energética de la minería ha impulsado importantes proyectos de energías renovables, especialmente en el desierto de Atacama que posee la más alta radiación del planeta y donde se encuentran las mayores operaciones y reservas de cobre y litio del mundo. Con 776.000 paneles solares en 280 hectáreas y una capacidad de 200 MW, la central eléctrica El Romero Solar es la planta de energía fotovoltaica más grande de América Latina.

 

Los excedentes de producción de estos proyectos de energías renovables, que ya explican el 42% de la generación eléctrica del país, impulsaron también la interconexión de los sistemas eléctricos del norte y centro del país, con una capacidad de transmisión de 1.500 MW a través de sus 1.355 torres de alta tensión construidas especialmente.

 

La anomalía que persiste en la minería chilena es el 100% de propiedad estatal de Codelco. Fue correcta la decisión de 1981 de priorizar la apertura de la minería privada. Pero, como Codelco produce hoy solo un 24% del total de la producción de cobre de Chile y representa solo un 17% del total de divisas generadas por las exportaciones, es razonable emprender al menos una privatización parcial que incorpore capital, gestión y vigilancia privada.

 

Vemos levantarse en el horizonte un nuevo boom minero. Según el US Geological Survey, Chile posee el 40% de las reservas mundiales de litio y el 30% de las de cobre, siendo el número uno del mundo en reservas de ambos minerales.

 

El cobre se ha beneficiado fuertemente de la transición del mundo hacia las energías limpias, por constituir un insumo clave para la electromovilidad. Los autos eléctricos requieren 4 veces más cobre que uno convencional (80 kilos en lugar de 20). Para 2030, se estiman 25 millones de autos eléctricos que requerirán alrededor de 15.000 millones de dólares en litio.

A partir de ahora, el metal se beneficiará de dos nuevas y potentes megatendencias: el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y el aumento del gasto militar en el mundo.

 

La IA está aumentando significativamente la demanda por cobre porque requiere de centros de datos en todo el mundo que utilizan enormes cantidades de energía.

 

Por otra parte, el gasto militar en el mundo está aumentando sustancialmente del actual 2,5% hasta el 4%, muy cerca del nivel de la Guerra Fría.

 

Para aprovechar óptimamente esta oportunidad gigantesca para Chile, es necesario retomar con vigor las políticas públicas que construyeron el éxito del modelo económico chileno.

Cohete minería privada.jpg
bottom of page