Tribuna

Economía y Sociedad № 105
Octubre - Diciembre 2020

El milagro económico de los Chicago Boys

Por Axel Kaiser, director internacional de la Fundación para el Progreso (Cato Journal, otoño 2020; Extracto)

Tras el fallido experimento marxista del presidente chileno Salvador Allende, una revolución de libre mercado liderada por los llamados Chicago Boys entre los años 1970 y 1980 crearon las condiciones necesarias para que el país experimentara un “milagro económico”.

Como expresó el premio Nobel Gary Becker, Chile se convirtió en “un modelo económico para todo el mundo subdesarrollado”. En la misma línea, el premio Nobel de Economía, Paul Krugman, manifestó que las reformas introducidas por los Chicago Boys “demostraron ser altamente exitosas y se conservaron intactas cuando Chile finalmente regresó a la democracia en 1989”.

Para la derecha occidental, las reformas económicas de Chile fueron una victoria simbólica en la lucha contra el socialismo y el progresismo. Como ha señalado el historiador Niall Ferguson, “la reacción contra el Estado de bienestar comenzó en Chile”. Más aún, las reformas económicas chilenas, como el sistema previsional, fueron “mucho más radicales que todo lo que se había intentado en los Estados Unidos, el corazón de la economía de libre mercado… Thatcher y Reagan vinieron después”.

En la misma línea, William Ratliff y Robert Packenham sostienen que Chile fue el primer país del mundo en hacer “esa ruptura trascendental con el pasado, lejos del socialismo y el capitalismo de estado extremo”, precediendo a la “Gran Bretaña de Margaret Thatcher y a los Estados Unidos de Ronald Reagan”.

La visita de George H. W. Bush a Chile en 1990 confirmó el simbolismo de la historia de éxito de los Chicago Boys. A su llegada a Santiago, Bush declaró que “el pacífico retorno de Chile a las filas de las democracias del mundo” era motivo de “orgullo y celebración”. Continuó enfatizando la importancia de la revolución del libre mercado que había tenido lugar bajo el gobierno militar del general Pinochet: “El registro de los logros económicos de Chile es una lección para América Latina sobre el poder del libre mercado. En ninguna otra nación de este continente el ritmo de la reforma del libre mercado ha ido tan lejos, tan rápido como aquí en Chile”.


Bajo la misma línea, la ex primera ministra británica, Margaret Thatcher (1990) declaró que el régimen de Pinochet había convertido a Chile “de un colectivismo caótico a la economía modelo de América Latina”.

Los datos disponibles apoyan abrumadoramente estas opiniones. La inflación crónica, que había alcanzado un peak de más del 500 por ciento en 1973, cayó por debajo del 10 por ciento en la década de 1990 y por debajo del 5 por ciento en los años 2000.  Entre 1975 y 2015, el ingreso per cápita en Chile se cuadruplicó hasta alcanzar los $23.000 dólares, el más alto de América Latina.

Como resultado, desde principios de la década de 1980 hasta 2014, la pobreza se redujo del 45 por ciento al 8 por ciento. Varios indicadores muestran que este “milagro económico” benefició a la mayor parte de la población. Por ejemplo, en 1982 solo el 27 por ciento de los chilenos tenía un televisor. En 2014, el 97 por ciento lo tenía. Lo mismo ocurre con los refrigeradores (del 49 por ciento al 96 por ciento), lavadoras (del 35 por ciento al 93 por ciento), los automóviles (del 18 por ciento al 48 por ciento) y otros artículos.

La clase media, según la definición del Banco Mundial, aumentó de un 23,7 por ciento en 1990 a un 64,3 por ciento en 2015 y la pobreza extrema se redujo del 34,5 por ciento a 2,5 por ciento. Todavía más importante, es que la esperanza de vida aumentó de 69 a 79 años en el mismo período.

Si bien entre 1990 y 2015 los ingresos del 10 por ciento más rico crecieron un total de 30 por ciento, los ingresos del 10 por ciento más pobre experimentaron un aumento del 145 por ciento.

En resumen, gracias a las reformas de libre mercado introducidas por los Chicago Boys y mantenidas por los regímenes democráticos que vinieron después, Chile se convirtió en el país más próspero de América Latina, lo que benefició sobre todo a los miembros más pobres de la población.