Mi bisabuelo, don José Piñera Lombera
Por Bernardino Piñera, Arzobispo Emérito de La Serena
José Piñera Lombera fue mi bisabuelo y el fundador de la familia Piñera en Chile.
Nació el 21 de mayo de 1786 en Lima, Virreinato del Perú, y murió el 17 de julio de 1847, a los 61 años, en La Serena, Chile.
Durante toda su vida, mi papá -y toda la familia- creímos que su padre era hijo de un asturiano, Antonio Piñera Garcia, que habría llegado al Perú desde Libardón, pueblo de Asturias. Quizás si el motivo de esta creencia fue un viaje que, estando en Europa, hizo mi papá a España en busca de sus antepasados. En Libardón, pueblo de Asturias, le hablaron de un doctor Celestino Piñera, que había ejercido su profesión en ese pueblo durante toda su vida, siendo muy respetado y muy querido por todos.
Los genealogístas, sin embargo, han establecido que don José Piñera Lombera no era hijo de un Piñera de Libardón, sino que de Manuel Antonio Piñera Gutiérrez, de Ubiarco, cerca de Santillana del Mar, en Cantabria, región española vecina de Asturias.
Se ha descubierto en los archivos parroquiales de Ubiarco que un joven Manuel Antonio Piñera Gutiérrez, a la edad de 19 años, partió a América, con otros cuatro compañeros de su misma edad, acompañando “para su servicio y asistencia” a una numerosa partida de religiosos franciscanos que iban al Perú a reforzar un Convento que tenían los padres en Santa Rosa de Ocopa, Provincia de Concepción, en el Departamento de Junín, cerca de Lima.
De ahí el joven Manuel Antonio se fue a Lima y se casó con la señorita Josefa Lombera y de la Piedra, nacida eh 1767, hija de un español procedente de Limpias, en Cantabria. Ellos son el padre y la madre de José Piñera Lombera, mi bisabuelo.
La pareja tuvo cuatro hijos. El mayor, José, nació el año 1786 y fue bautizado en la Parroquia de San Lázaro de Lima, ese mismo año. Dominga, bautizada en 1790, en el Sagrario de Lima, se casó en 1815, también en el Sagrario de Lima, con Francisco Zuluaga Emparam, vecino de Lima e hijo De Francisco Zuloaga y de Margarita Emparam. No se sabe mas de ella. Después venía María Josefa Basilia que fue bautizada en 1790 y de quien no se sabe nada más. Y por último, Alepo Mariano, bautizado en 1799, también en la Parroquia del Sagrario de Lima y de quien no se tiene mas información.
Se conocen todos los antepasados de Manuel Antonio Piñera Gutiérrez, por 6 o 7 generaciones, hasta 1658, a través de los certificados de bautismo, de matrimonio o de defunción, en la Parroquia de Ubiarco. Registrando los archivos de la provincia, se encuentra también el apellido Piñera hasta el año 1588. Al parecer todos ellos fueron pequeños propietarios que cultivaban sus tierras en Ubiarco.
También han encontrado los genealogístas información que no teníamos acerca de la vida de José Piñera Lombera en el Perú. Parece haber sido un estudiante brillante en el Real Colegio de San Carlos de Lima y, posteriormente, en la Real Universidad de San Marcos. El ayuntamiento de Arequipa le mandó, en 1817, una carta al Rey de España, pidiéndole que reconociera los méritos de José Piñera que era en aquel entonces subdelegado “interino” del Partido de Camaná -puerto cerca de Arequipa- y a la vez Capitán de las Milicias Provinciales Disciplinadas, del mismo Camaná.
Poco a poco, llego a ser subdelegado “de planta” y “Coronel” de las Milicias, siempre en Camaná. Se puede seguir su carrera como funcionario al servicio del Vi-Rey de España en Lima, hasta que empiezan a soplar vientos nuevos. En 1820, San Martín llega al Perú, al mando de la “expedición libertadora”. En 1824, Bolívar llega a Lima, acompañado por Sucre y, con la victoria de Ayacucho, establecen definitivamente la independencia del Perú, por poco tiempo.
Hay un documento por el cual el Gobierno -del presidente Torre Tagle- manda a uno de sus ministros recibir a José Piñera como un colaborador en sus tareas ministeriales. Y el ministro le confía una de las Carteras que tenía a su cargo, la de Guerra y Marina, para dedicarse exclusivamente a la Cartera de Política y Relaciones Exteriores que también dependía de él.
Por alguna razón, Don José decidió dejar el Perú y trasladarse a La Serena en Chile.
Una vez en La Serena, hay documentos que acreditan que fue elegido representante de La Serena a una Asamblea Provincial; eran, si no me equivoco, los tiempos de Freire y los que precedieron a la Batalla de Lircay. Fue también presidente de la Asamblea Provincial. O sea, muy luego, se incorporó a la vida serenense y sus conciudadanos le dieron cargos de confianza. Se dice de él que fue un brillante abogado, que se dedicó a tareas agrícolas y mineras, y que se le consideraba un hombre de fina cultura.
Para atender a sus necesidades económicas, en sus primeros tiempos, daba clases particulares. Una de sus alumnas fue Mercedes Aguirre y Carvallo, hija de Jerónimo Aguirre Guerrero, descendiente en línea recta de don Francisco de Aguirre, el conquistador y fundador de La Serena. Se casó en 1827 con su alumna, quien siempre lo trató de “don José”, y que recordaba las clases de “mitología” que le había dado en su adolescencia. Tuvo cinco hijos: Paula, Rosa, Eulogio, Virginia y Bernardino.
Don José parece haberse avenido muy bien con su suegro, don Jerónimo. En su testamento, éste le confió la custodia de sus hijos menores. Don José a su vez se avino muy bien y se preocupó de sus cuñados, que deben haber sido todos menores que él, lo que contrasta con la poca o nula relación que parece haber tenido con su madre y con sus hermanas en Perú.
Don Luis Huerres, genealogista de Oviedo, que se ha preocupado mucho de la genealogía de los Piñera, tuvo la gentileza de enviarme 55 fotografías a colores tomadas por él, recientemente, en Ubiarco, que permiten conocer, paso a paso, el pueblo en que, durante varios siglos, vivieron nuestros antepasados Piñera.
La carta del Ayuntamiento de Arequipa al Rey de España a la que nos hemos referido, traza de él una imagen muy elogiosa. Es de 1817; don José tenía 31 años. La carta habla de “su indisputable y fina ilustración”, de sus “gratos modales y honrada conducta”. Le recuerda al Rey de España que “se expuso a varios peligros con ocasión del motín del “infame caudillo Pumacagua y los Angulo, sus asociados”, en medio de “comprometimientos y amenazas que supo despreciar”.
La carta al Rey de España -dentro del vocabulario de la época- lo presenta como un joven inteligente y culto, que se expresa bien y que, terminados sus estudios humanísticos y científicos -se habla de Matemáticas, de Filosofía, de Teología y hasta de Filosofía de Newton- José Piñera Lombera fue nombrado Maestro en su Real Colegio de San Carlos.
