Dossier Nuevo Mundo

Economía y Sociedad № 104
Julio - Septiembre 2020

Más teletrabajo

Por Matt Clancy, economista (City Journal, junio 2020; Extracto)

En medio de la pandemia, el teletrabajo pasó de ser una alternativa opcional para unos pocos a una capacidad esencial para cumplir los objetivos laborales. Más allá de su rol en reducir los contagios, el teletrabajo se transformó en una tendencia laboral de largo plazo que mejorará la productividad y permitirá acceder a talentos dispersos geográficamente.

En un estudio interno, Google concluyó que el rendimiento laboral no disminuía con el trabajo a distancia. En febrero de 2020, el presidente de Twitter, Jack Dorsey, señaló: “la concentración de nuestros trabajadores en San Francisco ya no es útil. Buscaremos un equipo de trabajo que, aunque disperso geográficamente, mejore nuestro trabajo”.

Un estudio de 2019 realizado por Upwork, que incluyó también el trabajo desde cafeterías y espacios de co-working, muestra que 1 de cada 10 trabajadores realiza algún tipo de teletrabajo.

La disposición a trabajar remotamente es más potente entre los jóvenes. El mismo estudio detectó que el 40% de los dueños de negocios entre 18 y 34 años está dispuesto a contratar trabajadores a tiempo completo para trabajar remotamente, comparado con solo el 10% de dueños de negocios por sobre los 50 años de edad.

Una de las principales ventajas de ubicar una empresa dentro de una ciudad es la disponibilidad de personas con las habilidades que la empresa requiere. Pero la creciente facilidad y eficiencia del trabajo remoto está erosionando esta ventaja. En efecto, un trabajador puede ahora postular a un trabajo en cualquier parte del país y, a su vez, una empresa puede extender la búsqueda de trabajadores desde la ciudad hasta el país entero e incluso contratar en el exterior.

Gracias a aplicaciones como Linkedin y Upwork, las empresas pueden contratar los trabajadores que necesitan en internet donde acceden a los curriculum vitae y a una inmensa cantidad de referencias sobre las habilidades y experiencias de cada persona donde sus propios pares y exjefes las califican, reduciendo sustancialmente el costo de búsqueda de talentos.

Otra ventaja de las ciudades que la tecnología está erosionando es la oportunidad de crear nuevas ideas y de conectar ámbitos muy diversos del conocimiento que incentivan la innovación. He vivido extensos períodos de tiempo en Washington D.C. y Londres, pero nunca he aprendido más que a través de los hashtags de Twitter donde sigo a otros académicos, economistas y profesionales de todo el mundo y de las más diversas áreas del conocimiento.

El cambio al trabajo remoto también contribuirá a un desarrollo más equitativo entre el mundo rural y el de la ciudad. Si las personas que prefieren vivir alejadas de las ciudades pueden acceder a los beneficios de las grandes ciudades sin tener que vivir en ellas, la prosperidad económica se expandirá más rápido a todos los rincones de los países. Tampoco sería necesario que todos los que viven fuera de las ciudades trabajen online, porque con algunos que lo hagan ellos mismos crearán demanda por otros servicios a prestar presencialmente por personas de la misma localidad.

El trabajo remoto puede aumentar la productividad en la medida que libera a las personas de la alta congestión, de las largas horas viajando entre el trabajo y la casa y de los altos costos de la vivienda asociados a la cercanía con las grandes ciudades.  

Las políticas públicas ayudarán a “la muerte de la distancia” por la vía de incentivar la expansión de banda ancha y la educación online y facilitar así que los actuales y futuros trabajadores adquieran y expandan sus conocimientos y habilidades.

El trabajo remoto es un nuevo mundo que, anclado en la libertad y flexibilidad laboral, aumentará la productividad, mejorará nuestra calidad de vida y de las ciudades y expandirá la prosperidad económica a todos los sectores de la sociedad.