Dossier Nuevo Mundo

Julio - Septiembre 2020

Más teleducación

Por Allison Schrager, senior fellow Manhattan Institute (City Journal, 3.5.20; Extracto)

El modelo de educación universitaria de clases presenciales que requiere una alta inversión en infraestructura y una pesada administración para sostenerlo, ha elevado los costos a un nivel insostenible de financiar por las familias y los gobiernos. Este modelo, que es el mismo desde que se fundaron las primeras universidades en el siglo XIII, es rígido y arcaico. Las universidades enfrentan ahora tiempos más austeros por lo que deberán adaptar su modelo educativo mediante utilizar masivamente la tecnología online y reducir los costos de administración, para ofrecer a los estudiantes y sus familias mayor calidad a menor costo. La pandemia del coronavirus, que obligó a las universidades de todo el mundo a continuar las clases online, acelerará este proceso de cambio hacia un nuevo modelo universitario.

Hasta la pandemia del coronavirus, la educación online permaneció en las sombras. Plataformas de educación universitaria online como EdX.org, fundada por Harvard University y el MIT, o Coursera, fundada por Stanford University, tienen ahora la oportunidad de expandir la educación universitaria online gratuita y de alta calidad por todo el mundo. Los estudiantes pagan una fracción, 10% o menos del costo de un curso presencial, solo si requieren un certificado de que aprobaron un curso en alguna de las universidades adscritas a estas plataformas.

En 2017, los profesores de economía Jonathan Meer y Steve Wiggans de la universidad de Texas A&M, concluyeron que los cursos que dictaban en clases con más de 100 alumnos hacía imposible interactuar con ellos de forma eficiente. Así, decidieron que el curso de Introducción a la Economía fuera enseñado completamente online. Ello liberó recursos educativos escasos hacia cursos que sí necesitaban más presencia personal y otorgó a los estudiantes una mucho mejor experiencia educativa.

La tecnología de educación online permite a las universidades separar los tres componentes clave de la educación tradicional: la interacción presencial con los profesores, la socialización entre los estudiantes y la enseñanza propiamente tal. Se trata de un modelo mucho más flexible que cambiará el antiguo paradigma universitario lo que beneficiará a los estudiantes y sus familias.

Actualmente, algunas universidades ofrecen cursos online pero hasta ahora nunca fueron consideradas como un complemento o un sustituto de la clase presencial. Sin embargo, en el futuro, estudiantes aglomerados en pasillos y salas de clases así como el traslado en transporte público, serán eventos riesgosos. Así, las universidades tendrán un incentivo para desarrollar modelos híbridos que combinen un alto componente de educación online con una parte presencial.

La Revolución Industrial permitió que millones de personas accedieran a una inmensa cantidad de bienes producidos masivamente y a menor costo. Pero no suprimió la confección manual, por ejemplo de ropa más sofisticada dirigida a un grupo de lujo más acotado. La tecnología de educación online va en una dirección similar, al ofrecer a más estudiantes descuentos sustanciales por educación online mientras mantiene un sistema más costoso y limitado a quienes quieran acceder a una educación con mayor énfasis presencial.

La pandemia acelerará el progreso tecnológico hacia un modelo de educación universitaria más barato y más masivo. Además, si la recesión se prolonga, la demanda por educación aumentará, ya que un mercado laboral decaído incentiva la inversión en capital humano que posteriormente se transforma en empleo más estable.

De la mano de las nuevas tecnologías de educación online, las universidades deben transitar hacia un nuevo paradigma educacional, que incorpore la tecnología online, más flexible, más barata y más masiva. Un modelo híbrido que preserva las funciones clave de una universidad, pero moderniza todos los aspectos que transformaron el actual modelo educativo universitario en rígido, caro y arcaico.