Tribuna

Octubre - Diciembre 2018

La meta de arancel cero

Por Steve Forbes, Arthur Laffer y Stephen Moore (The New York Times, 31.7.18; extracto) 

El Presidente Trump ganó una batalla por un comercio más libre cuando, en reunión en la Casa Blanca con Jean-Claude Juncker, presidente de la Unión Europea, acordaron trabajar para eliminar aranceles y subsidios a sus exportaciones. La idea de arancel cero fue del Presidente Trump. La noche anterior a la reunión, el presidente propuso en un tweet: “Los Estados Unidos y la UE deben eliminar todos los aranceles, barreras y subsidios! Eso finalmente se llamaría libre comercio y comercio justo”. Amén.

Esta estrategia es consistente con lo señalado por Trump: su amenaza de imponer aranceles es una estrategia negociadora para eliminar barreras al comercio y “nivelar la cancha” del comercio internacional. El próximo paso debería ser proponer arancel cero a otros aliados clave como Gran Bretaña, Canadá, México y Corea del Sur.

La mayoría de nuestros socios comerciales tienen aranceles mayores que los nuestros. Un estudio del Consejo de Asesores Económicos del presidente, determinó que el arancel promedio de los Estados Unidos con el resto del mundo es de 3,5%, mientras el arancel promedio de la UE es 5% y el de China, al igual que el resto del mundo, es 10%.

Con esta propuesta, el Presidente Trump emula la estrategia del Presidente Reagan a quien se le consideraba un duro  antisoviético porque lideró una expansión militar y nuclear norteamericana sin precedentes. Pero en 1986, en una reunión cumbre con el entonces líder de la Unión Soviética, Mikhail Gorbachev, en Reykjavik, Islandia, el Presidente Reagan le propuso eliminar los arsenales nucleares. Esta propuesta sorprendió a los soviéticos. Y aunque en Reykjavik no llegaron a acuerdos específicos, esta audaz estrategia del presidente inició el período de mayor desarme nuclear de la historia.


La propuesta del Presidente Trump a nuestros socios comerciales es similar: los Estados Unidos abolirán todos los aranceles y barreras, si ellos también eliminan todos sus aranceles y barreras a nuestras exportaciones. Esta solución es el equivalente económico a un desarme total del comercio internacional.

Si Trump obtiene un acuerdo de arancel cero con la UE, Canadá, México, Japón y Corea del Sur, alcanzará una fuerte posición negociadora con China. De esta manera, una firme postura del presidente con China aumenta la probabilidad de que Beijing se abra a un comercio internacional más libre que fortalezca a la economía norteamericana y evite una guerra comercial que perjudicaría a ambas partes. 

Algunos se preguntan si esta estrategia con China funcionará, porque los mayores obstáculos a las exportaciones norteamericanas son las barreras no arancelarias como subsidios a empresas estatales, manipulación de la moneda y robo de propiedad intelectual. Pero creemos que reducir los aranceles crea un círculo positivo para eliminar estas otras barreras también.

Sabemos que eliminar aranceles es una batalla larga y dura. La mayor libertad de comercio siempre ha sido esquiva porque los poderosos intereses de agricultores y empresarios de ambos lados del Atlántico pugnarán por mantener los aranceles que benefician a sus productos. 

Es impredecible cómo el resto de los países responderá a esta idea. Las recientes negociaciones con la UE son una clara señal de que el presidente no puede ganar la batalla del libre comercio solo con la amenaza de mayores aranceles. Necesita enarbolar la bandera del arancel cero. Así, el Presidente Trump obligará a definirse a los distintos países: quiénes están genuinamente del lado del libre comercio y quiénes prefieren mantener sus barreras al libre comercio.