Editorial

Enero - Marzo 2020

La izquierda ampara la violencia
para derogar la Constitución

Han caído dos bombas sobre la economía más exitosa de América Latina. La primera fue la violencia que estalló el 18 de octubre con el ataque terrorista que incendió 34 estaciones del Metro. Mientras en Estados Unidos el ataque de Al Qaeda contra las Torres Gemelas galvanizó a los norteamericanos que respondieron unidos a la violencia, en Chile dividió a la ciudadanía, fue amparada por la izquierda y, finalmente, logró la rendición incondicional del gobierno. En el Dossier recogemos variados testimonios que analizan el origen, desarrollo y consecuencias de este estallido terrorista.

Es un hecho gravísimo que la izquierda no condenara de inmediato esta violencia y, por el contrario, la utilizara para presionar al gobierno por un cambio radical de su programa. Como señaló Mariana Aylwin: “La oposición es cómplice de la destrucción de Chile y del deterioro de la vida de millones de chilenos. DC incluida. Ni una palabra condenando la violencia”. Con sus actos la izquierda retrocedió 40 años y ha vuelto a ser la izquierda que ampara la violencia en contra de la democracia. Tal como lo hizo en la década del 60, lo que llevó al quiebre de 1973. 
 

La segunda bomba la detonó el gobierno y los partidos políticos el 15 de noviembre al acordar un proceso constituyente que tiene como objetivo derogar la actual Constitución. En la concesión más irresponsable, los partidos de Chile Vamos aceptaron elaborar una nueva Carta Fundamental partiendo desde una “hoja en blanco”. Por esta razón, durante al menos dos años los chilenos vivirán con la incertidumbre de desconocer los derechos y protecciones que tendrán bajo la futura Carta Fundamental. 
 

Estas dos bombas desataron una crisis económica y social. Ya en octubre la economía se contrajo en un 3,4%, los despidos aumentaron en un 84,5% y la confianza de los consumidores se desplomó. Se estima incluso que quebrarán 20.000 Pymes. El Banco Central advirtió que “si el desempleo persistiera sobre 10% y la inflación se empinara al 6%, el coeficiente de Gini que mide la desigualdad retrocedería 27 años”.
 

En tiempos de profunda crisis económica y social, el país enfrentará cinco elecciones claves para su futuro:
 

1. Plebiscito de entrada: 26.4.20
2. Si gana el SÍ, elección de Convención Constituyente: 27.10.20
3. Elección Congreso y 1ra vuelta presidencial: 21.11.21
4. Eleccion de Presidente: 19.12.21
5. Plebiscito de salida: Abril 2022 (est.)

En el recuadro detallamos los diez pilares de la Constitución que han contribuido a los 40 años de prosperidad. Como ellos quedarían potencialmente derogados si triunfa el SI, la inversión y la actividad se derrumbarán aún más hasta que los agentes económicos comprueben si la Convención Constituyente repone todos, algunos o ninguno de ellos, en el nuevo proyecto que se conocerá a fines de 2021. Como advirtió el presidente del Banco Central: “Mientras no se resuelva la incertidumbre subyacente, los costos para la economía chilena, y especialmente para las personas, seguirán aumentando”. 

 

Esta incertidumbre se elimina si en el “plebiscito de entrada” se rechaza la opción de abrir un innecesario proceso constituyente partiendo de “una hoja en blanco”. Esto lo ha comprendido con claridad el Partido Republicano y su líder José Antonio Kast al llamar de inmediato a votar “Rechazo” en este plebiscito.
 

Queremos enfatizar que la opción “Rechazo” incluye seguir  perfeccionando la Constitución a través de la deliberación y negociación en el Congreso. La actual no es una Constitución “pétrea”, como falsamente se ha dicho, ya que más de 300 reformas han sido aprobadas en los últimos 40 años y casi todas ellas por unanimidad.
 

Después de años de debilidad en la defensa del sistema económico, social e institucional que ha traído progreso y libertad para Chile, los dirigentes de la UDI, RN y Evopoli deben reflexionar sobre lo que está en juego, llamar a votar “Rechazo” y fundamentar su postura con claridad y valentía frente a un país expectante y angustiado. Los 3.795.896 chilenos que votaron el 2017 por una opción de centroderecha deben comprender que el gobierno y los partidos de Chile Vamos fueron doblegados “con una pistola en la cabeza” en la madrugada del 15 de noviembre por una izquierda que blandía la amenaza viva de la violencia.
 

Es cada vez más claro que la extrema izquierda fue la fuerza decisiva detrás del estallido de violencia. Como ha escrito Nassim Taleb, “basta con que una minoría intransigente con una significativa inclinación a jugarse la piel alcance a un nivel muy reducido de la población, digamos al 3 o 4% del total, para que toda la población tienda a someterse a sus preferencias”. 
 

Llegó la hora de que la mayoría silenciosa de chilenos patriotas también “se jueguen la piel” en los próximos 4 meses y digan NO a la violencia, NO a la mentira y NO a iniciar un camino de servidumbre.