Archivo Macrae

Enero-Marzo 2018

1989: La Carta Borovsky

Por  Norman Macrae

[Nota EyS. En 1984, Norman Macrae escribió un libro extraordinario: “El Informe 2024: una historia concisa del futuro entre 1974 y 2024”. Publicamos dos extractos: “1989:  La Carta Borovsky” y “Hacia el fin del gobierno”. Destacamos que en el libro el muro de Berlín se derrumbaba en la Navidad de 1989, solo 45 días después de cuando efectivamente ocurrió].

De:       Andrej Borovsky, miembro del Politburó, Kremlin, Unión Soviética
A:         George H.W. Bush, Presidente EE.UU, Casa Blanca, Washington
Fecha:         25 Enero, 1989
Asunto:    Viene la transición. Trabajemos juntos.

Mi nombre es Andrej Borovsky. Nací en 1942 dentro de la elite soviética y, a los 44 años, fui designado miembro del Politburó, lo que me convirtió en uno de los 30 líderes más influyentes de la Unión Soviética. Sería absurdo estampar “confidencial” en esta carta. Cualquier mención de su existencia, me condenaría a muerte por traidor.

Estoy muy preocupado. Una contrarevolución viene en mi patria y, para evitarla, la mayoría de mis 30 colegas en el Politburó está dispuesto a tomar decisiones que podrían llevar a una guerra nuclear. Es esencial que gente moderada y cercana a los círculos de poder de la URSS se una a los EE.UU. para prevenir este colapso y preparar una transición ordenada del poder en mi patria. La clave es diseñar y acordar una política clara a implementar. Pero en este proceso, necesitamos la ayuda de la Casa Blanca. Los cuatro temas claves son:

1) Será fácil generar un boom económico en Rusia. Nuestra situación es análoga a la de Alemania Occidental en 1947, con la ventaja que hoy estamos mejor educados que los alemanes en 1947. Nuestro grupo está preparado para aplicar libertad económica, sin medias tintas.

2) Usted se preguntará si mi grupo rápidamente implementará una democracia con elecciones en Rusia. La respuesta es: “por supuesto que no”. Cada etapa para restaurar la decencia en la sociedad rusa, requiere del soporte de la estructura de poder preexistente, especialmente cuando los rusos más capaces son parte de ella.

3) Usted debe señalar claramente que los EE.UU. no aceptarán que la URSS, para distraer la atención de los temas internos que amenazan su estabilidad, intervenga en el Medio Oriente, Irán-Irak, India-Pakistán, entre otras zonas claves del mundo. Y si la URSS interviene, ustedes deben estar dispuestos a repelerla con una guerra nuclear si fuese necesario. Si así lo advierten, en forma creíble, la mayoría del Politburó se inclinará hacia nuestro sector más moderado.

4) Cuando hayamos vencido en este desafío, habrá sin duda problemas y diferencias entre nosotros. Quizá el más relevante será aquel de las dos terceras partes más pobres del mundo regidas por dictadores y lunáticos que podrían  tentarse de lanzar una bomba atómica a los países civilizados.