Dossier capitalización

Enero - Marzo 2019

Hong Kong y la capitalización

Por Francis Lui, profesor de la Universidad de Hong Kong 

Hong Kong adoptó el 2000 un sistema de capitalización para las pensiones, llamado “Mandatory Provident Fund” (MPF) en la línea del sistema chileno. 

El debate respecto de qué tipo de sistema de pensiones debía adoptar Hong Kong duró más de 30 años. Desde 1966 hubo varias propuestas para implementar el sistema de Singapur, pero el gobierno de Hong Kong las rechazó. En 1993, el gobernador de Hong Kong propuso un sistema de reparto pero fue abandonado tras la oposición de numerosos economistas. Finalmente, el gobierno decidió seguir el modelo chileno de capitalización para las pensiones.

En el nuevo sistema, todos los ciudadanos de Hong Kong deben aportar el 5% de sus ingresos al MPF y sus empleadores aportan otro 5%. Los empleadores seleccionan a los fondos privados que, en un marco de competencia, administran las contribuciones de sus empleados.

El sistema de capitalización tiene la ventaja de que es independiente de la estructura demográfica de la sociedad, a diferencia de un sistema de reparto, bajo el cual una sociedad que envejece requiere impuestos al trabajo cada vez más altos. En el sistema de capitalización, las personas ahorran por sí mismas. Si esperan vivir más tiempo, tendrán que ahorrar más. No necesitan procuparse si los adultos mayores superan o no a los jóvenes.

En mis estudios, he demostrado que el sistema de reparto reduce la inversión en capital humano y, por lo tanto, tiene efectos negativos en la tasa de crecimiento económico.

Como son los empleadores los que eligen el fondo en el cual invertirán los empleados, lamentablemente ellos tienen menos incentivos para supervisar bien una eficiente operación de los fondos. Por otra parte, los fondos invierten importantes sumas de dinero en promoverse entre los empleadores que los eligen, lo que tiende a aumentar los costos de operación y las comisiones de administración de los fondos.

Pero sería mejor que los trabajadores tuvieran el derecho a elegir los fondos de inversión. Ello reduciría las comisiones de administración e incentivaría a las administradoras de los fondos a mejorar su desempeño en las inversiones que realizan. 

El nivel de la pensión resultante dependerá de que tan alta sea la tasa de ahorro, de la tasa de retorno de los fondos de inversión y de la extensión del período laboral contributivo y del período de jubilación esperado.

El sistema de Hong Kong podemos considerarlo como una incubadora que prepara a las personas y a las administradoras de los fondos para asumir los desafíos mucho mayores que significará implementar un sistema de capitalización en China continental. El sistema de capitalización requiere un mercado de capitales robusto para invertir los fondos para las pensiones. Y no cabe duda que, en este aspecto, Hong Kong tiene una enorme ventaja respecto de China continental. 

La experiencia de Hong Kong con la capitalización permitirá en el largo plazo introducir este sistema en China continental y en otros países asiáticos que estén buscando un mejor sistema de acumulación de capital para financiar las pensiones de sus ciudadanos.