Dossier Filantropía 3.0

Abril - Junio 2018

Filantropía: Chile vs EE.UU.

Por Matías Rivera, ingeniero civil, Universidad Católica de Chile

La cultura juega un rol clave en impulsar la filantropía. Las tres diferencias principales entre Chile y Estados Unidos lo confirman: el reconocimiento público a las donaciones, el rol de la filantropía en la sociedad y el cómo se dispone del patrimonio después de la muerte.

El profesor de la Universidad de Harvard, Charles Collier, ha encontrado que existe un importante efecto contagio cuando las donaciones se efectúan públicamente. Collier explica que cuando personas de alto patrimonio ven a sus pares efectuar donaciones importantes, se motivan a donar también. Por ello es que el secreto que rodea a las donaciones en Chile limita la expansión de la filantropía. Si las grandes donaciones se efectuaran públicamente es muy probable que otros sigan el ejemplo y se multiplicaran las grandes donaciones.

 

La filantropía en Chile, que con un 0,2% del PIB es la décima parte del 2,1% del PIB destinado a filantropía en los Estados Unidos, se expandiría sustancialmente si personas de alto patrimonio comenzaran una iniciativa filantrópica pública y a gran escala. Un liderazgo así generado sería imitado por otros, de la misma forma en que John D. Rockeffeller y Andrew Carnegie lideraron la revolución filantrópica en los Estados Unidos a inicios del siglo XX.

Bill Gates, junto a Warren Buffet, David Rockefeller, Michael Bloomberg y George Soros, recientemente iniciaron una campaña mundial de alta exposición pública, “Giving Pledge”, por la cual invitan a otros multi millonarios a donar la mitad o más de su patrimonio. A la fecha, 174 personas de alxto patrimonio de 22 países se han comprometido a donar públicamente.

Una iniciativa similar inició Li Ka-Shing, el hombre más rico de Asia, quien se comprometió a donar más de $10.000 millones de dólares e invitó a un grupo de millonarios de todo el continente a donar también.

 

Los seminarios sobre filantropía organizados por universidades y fundaciones chilenas y extranjeras son efectivos para generar conciencia sobre la importancia social de la filantropía, para compartir experiencias sobre las mejores prácticas, para estimular la discusión de ideas entre pares y para alejar a la filantropía desde un ambiente privado y secreto, a un espacio social y público.

Especialmente relevante es promover el intercambio de ideas sobre filantropía entre chilenos de alto patrimonio y filántropos exitosos de los Estados Unidos.

La filantropía en EE. UU. adopta muy diversas formas y una de las más importantes ha sido el desarrollo de las fundaciones, especialmente de las fundaciones familiares. Joel Fleischmann, profesor de  derecho y políticas públicas de la Universidad de Duke, explica en su libro “Las Fundaciones: el gran secreto norteamericano; cómo el capital privado está cambiando el mundo” que las Fundaciones juegan un rol crucial en fortalecer el aporte de la sociedad civil y son un vehículo muy eficiente para canalizar la filantropía.

También es importante intercambiar ideas respecto del mejor uso del patrimonio en vida y, particularmente, en torno a la tradición norteamericana de no dejar grandes fortunas a los herederos por el pernicioso efecto que tiene para las futuras generaciones.

El fuerte crecimiento económico de Chile en las últimas décadas ha generado un aumento sustancial del patrimonio de las personas.

Actualmente, ya existen cerca de 300 grupos familiares con más de $30 millones de  dólares en activos financieros.  Sin embargo, las donaciones en Chile son en pequeña escala. El monto de donación más alto alcanza a los $5 millones de dólares, pero la mayoría de las donaciones son por cantidades muy inferiores.

Las entrevistas que hice a chilenos de alto patrimonio para mi memoria de título de Ingeniero Civil “A Comparative Study of Individual Philanthropy in the U.S. and Chile” (Universidad Católica de Chile, 2010) muestran un fuerte compromiso e interés con la filantropía.

Sin embargo, las donaciones se mantienen en secreto y se organizan como una empresa más bien familiar. En contraste, en los Estados Unidos las donaciones son personales, generan una alta  visibilidad y exposición pública, y son un aspecto social relevante que distingue a las personas de alto patrimonio.

Para enfrentar estos desafíos, sugiero dos estrategias claves.

La primera, convertir a las donaciones en visibles y públicas para generar el “efecto contagio” que estimule una sana competencia entre las personas de alto patrimonio por donar y por aumentar el monto de las donaciones también. Es crítica en Chile la necesidad de generar líderes en el campo de la filantropía que juegen un rol similar al de Bill Gates en los Estados Unidos.  

Lo segundo, repensar el hecho que en Chile, al contrario de los EE. UU., al momento de la muerte, el patrimonio se transfiere a los herederos. Los filántropos norteamericanos están plenamente conscientes de los efectos negativos que heredar una fortuna tiene sobre los hijos y las futuras generaciones. En consecuencia, los norteamericanos donan gran parte de su fortuna en vida y, para después de la muerte, organizan un fondo privado dedicado a la filantropía.

En Chile hay un campo fértil para promover la filantropía. Para acercar la filantropía chilena a los niveles de los Estados Unidos, es necesario vencer las barreras culturales del secreto en las donaciones, del rol social de la filantropía y de los efectos negativos de transferir altos patrimonios a los herederos en lugar de donarlos.

Hacia una cultura del dar

Agustín Hunneus, empresario y presidente de la Fundación Hunneus (La Segunda, 4.8.17)

      San Mateo escribió una frase bien discutible: “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha” (Mt 6,3) que ha sido muy negativa para el ejercicio de la filantropía. Se requiere estimular la filantropía en Chile, desarrollando una cultura del dar, casi una competencia por quién da más.

En Estados Unidos la filantropía es parte de la vida de la gente acomodada, no solo de los super ricos. Lo normal es que toda persona destine parte de sus ingresos a alguna institución. Hace tiempo que los billonarios americanos acordaron dejar gran parte de su patrimonio a la filantropía. En Estados Unidos, el dinero  ganado por uno mismo es el que da prestigio, y no dar cuando se tiene es muy mal visto.

 

En Chile es muy diferente. En la época de mis abuelos, mostrar que uno tenía plata era muy mal mirado. La gente no donaba y, si lo hacía, no lo contaba, siguiendo esa frase de San Mateo. Dar impulsa el dar, y es necesario que se sepa. Forbes publica su clásica lista de los más ricos del mundo y todos compiten por estar en ella y por subir en el ranking cada año, pero Forbes también publica la lista de los mayores filántropos y todos los multimillonarios compiten por aparecer ahí."

Para Segunda Lectura