Para Segunda Lectura

Agosto - Octubre 2017

Estados Unidos, un imperio de riqueza

(Prólogo del libro “An Empire of  Wealth”, John Steele Gordon, 2004)

A inicios del siglo XXI, la trascendencia de Estados Unidos en los asuntos mundiales no tiene precedente histórico. Habría que mirar dos milenios hacia atrás, al apogeo del Imperio Romano, para encontrar una situación siquiera remotamente similar. Hace un siglo, el imperio Británico cubría un cuarto de la superficie terrestre del mundo y un tercio de la población mundial era súbdito del rey Eduardo VII. Pero sólo una pequeña minoría de ellos se consideraba británico o hablaba inglés. Hoy, los Estados Unidos poseen sólo el 6% de la superficie terrestre y de la población, pero su influencia como potencia mundial es muy superior a la del Imperio Británico en su apogeo  de mediados  del  siglo  XIX.

En prácticamente todas las áreas de la economía y las ciencias, desde la minería a las telecomunicaciones, y bajo cualquier medida que se utilice, desde la producción agrícola per cápita al número de libros publicados o el número de premios Nobel ganados (42% del total), los Estados Unidos lideran el mundo.

 

No sólo es la mayor economía del mundo, sino la más innovadora también. Casi todas las innovaciones tecnológicas del siglo XX nacieron en Estados Unidos. Internet, el más poderoso medio de comunicación jamás inventado, es principalmente una invención norteamericana, y el inglés es el lenguaje común de más del 80% de los 4.000 millones de sitios web existentes. La influencia norteamericana no se basa en su poder militar -que, por cierto, es potente- sino en su riqueza, en la amplia distribución de ella entre su población, en su capacidad para crear todavía más riqueza y en una imaginación sin límites para desarrollar nuevas formas de invertirla productivamente.

 

Así, Estados Unidos es un imperio de riqueza, un imperio de éxito económico y un imperio de ideas y prácticas que estimulan ese éxito. Para gran fortuna de Estados Unidos, las tradiciones inglesas permean la política norteamericana. El concepto británico de libertad fue crucial: la idea de que los individuos tienen derechos naturales, incluidos los derechos de propiedad, que el Estado no puede limitarlos arbitrariamente. Que Inglaterra fuera capaz de desarrollar estos conceptos, aplicarlos a su política y legarlos a sus hijos, se debe en parte a una de las situaciones geográficas con mayores consecuencias quizá en el mundo: los 14 kilómetros de aguas muchas veces traicioneras que separan a la isla de Gran Bretaña de Europa continental. El Canal inglés es lo suficientemente angosto como para mantener a Inglaterra conectada al continente, pero lo suficientemente ancho como para convertir cualquier intento de invasión en una empresa difícil y costosa.

 

Los ingleses que a comienzos del siglo XVII iniciaron sus nuevas vidas en la costa este de Estados Unidos, trajeron consigo estas ideas y las aplicaron a la organización de sus nacientes estados. Geopolíticamente, la situación de Estados Unidos tiene similitudes con la de Inglaterra: es prácticamente inmune a un ataque externo. Los Estados Unidos son la única potencia mundial con acceso a los océanos Atlántico y Pacífico. Es, al mismo tiempo, una isla, con las ventajas de seguridad militar de una isla, y también un continente, con todos los recursos económicos propios de un continente.

 

A los inmigrantes, no sólo ingleses, que poblaron Estados Unidos los motivó la oportunidad de organizar sus vidas con libertad, tanto para practicar su religión como para mejorar su situación económica, transformando a este país en “la tierra de las oportunidades”. Quienes lo dejaron todo atrás para emigrar estaban determinados a buscar su propia felicidad y progreso material sin la coacción del Estado.

 

La historia de este imperio de riqueza está llena de triunfos y desastres, llena de nuevas ideas y viejos prejuicios. Pero, sobretodo, es una historia épica construida sobre la esencia misma de la libertad:  millones de personas persiguiendo su propio interés, dentro del imperio de la ley.

ADDENDUM. Interesante video que permite volar sobre Estados Unidos