Tribuna

Enero - Marzo 2020

El éxito de Irlanda

Por Erika Donjuan, economista y Miguel Cervantes, economista

Hasta 1987 Irlanda sufrió el modelo económico estatista que llevó al país al borde de la quiebra con una deuda del 160% del PIB y un déficit fiscal de 12% sobre el PIB. Ese año asumió como Primer Ministro Charles Haughey quien, siguiendo el modelo de libertad económica aplicado exitosamente por Margaret Thatcher en el Reino Unido, introdujo reformas de libre mercado que aumentaron su PIB per cápita 9 veces, desde $9.500 dólares en 1987 a $83.000 dólares en 2018 que, después de Luxemburgo, es el más alto de Europa.

El modelo estatista destruyó empleos al punto que, entre 1979 y 1987, el número de fuentes laborales cayó un 5% y el desempleo alcanzó un 17%. El Estado era dueño monopólico de las empresas de agua, electricidad, comunicaciones y transporte, con un alto grado de ineficiencia que consumía valiosos recursos públicos. El pequeño sector privado se ahogaba en regulaciones estatales. La pobreza aumentó y los irlandeses comenzaron a emigrar, especialmente a los Estados Unidos.

Irlanda redujo la tasa de impuesto a las empresas desde 50% en 1997 a 12,5% a partir de 2003, y hasta la actualidad, lo que produjo un aumento sustancial del crecimiento económico, la inversión, el empleo y los salarios. Paralelamente, redujo el  gasto fiscal de 59% del PIB en 1985 a 25% en 2017. En solo cuatro años, entre 1997 y 2000, la inversión extranjera se multiplicó 10 veces de $2.700 a $26.000 millones. Entre 1990 y 2018, el  PIB de Irlanda creció a un promedio de 5,7% anual y las exportaciones a un 10% anual. 

De acuerdo al ranking de libertad económica del Instituto Fraser de Canadá, Irlanda es la economía más libre de Europa y la quinta más libre del mundo, con un puntaje de 8,1 de un total de 10. El ranking se construye otorgando todos los años puntaje a cada país en los cinco componentes de la libertad económica siguientes: tamaño del gobierno, sistema legal y derechos de propiedad, política monetaria, libertad de comercio y regulaciones crediticias, laborales y empresariales.


Tamaño del gobierno. Irlanda aumentó su puntaje desde 4,6 en 1985 a 6,7 en 2017. La inversión del Estado cayó desde 24,6% del PIB en 1980 a 6% en 2018.

Sistema legal y derechos de propiedad. Subió desde 6,7 en 1985 a 7,5 en 2017. La integridad del sistema legal, que protege y promueve el derecho de propiedad, se incrementó desde 6,6 en 1985 a 10, el puntaje máximo, a partir de 1995 y hasta la actualidad.

Política monetaria.  El puntaje aumentó desde 6,6 en 1985 a 9,5 en 2017. La inflación cayó desde 21% en 1981 a 0,5% en la actualidad. Irlanda liberó todos los controles de capital.

Libertad de comercio. El índice creció desde 7,5 en 1985 a 8,6 en 2017. En los últimos 20 años, 700 empresas norteamericanas se han instalado en Irlanda, entre las que destacan Apple, Facebook, Google, Amazon, Dell, Hewlett Packard y Pfizer convirtiendo a Irlanda en el centro empresarial tecnológico más importante de Europa.

Regulaciones. El puntaje subió desde 7,5 en 1985 a 8,4 en 2017. El mercado laboral se liberalizó al instituirse la negociación colectiva a nivel de empresa y la libertad horaria para los trabajadores, la cual mejoró su índice desde 4,6 en 1985 a 10 en 2002, el máximo puntaje, que se mantiene en la actualidad y es el más alto de Europa. La alta flexibilidad laboral atrae compañías extranjeras que requieren contratar talentos con amplia libertad de contratación y movilidad. 

Al introducir libertad económica en todos los ámbitos, Irlanda abandonó la pobreza que sufrió durante siglos. La apertura de su economía al mundo, la reducción de la tasa de impuestos a las empresas y el foco en mejorar la calidad de su capital humano, le permitió  a Irlanda atraer inversiones de todo el mundo, especialmente tecnológicas de Estados Unidos, crear empleo y aumentar los salarios, transformándola, después de Luxemburgo, en el país más rico de Europa.