Para Segunda Lectura

Julio - Septiembre 2019

“El Ente” de los políticos

Por Gonzalo Restini, empresario (Pulso, 18.5.19)

El Ente” ha vuelto de los muertos. Nunca le vino mejor el nombre. Es un zombie: había fallecido y volvió. Empujó su lápida y salió con la cara llena de tierra. Ella indicaba que había nacido y muerto el mismo año: 2017. Resucitó el 2019, pues el gobierno ha anunciado que el 4% del sueldo de cotización adicional irá íntegramente a un “Ente Estatal único y exclusivo”.

Se ha plantado el huevo de la serpiente que terminará destruyendo el sistema. Un sistema que caerá gracias al trabajo incansable de un pequeño grupo de fanáticos full time, que lo han desprestigiado en base a argumentos casi siempre falaces y sin sustento técnico alguno.

Muchos dirán que es una exageración y que el sistema convivirá sin problemas con El Ente vagando por las calles. Desgraciadamente, creo que no será así.

El principal atributo del actual sistema es que mantiene la gran piñata de las pensiones lejos de los políticos. Eso se termina con la resurrección del Ente. A contar de ahora la tentación estará siempre presente. Tal como lo demuestran los casos de Hungría y Polonia, donde convivían símiles de AFP. Los Entes son devoradores naturales de AFP.

 

El libreto ya está escrito: subidos al carro de los políticos, siempre por una buena causa como un terremoto, una crisis de deuda o simples aventuras irresponsables, se enarbolará la necesidad de una cruzada nacional. Se exigirá el traspaso de las platas desde las cuentas individuales en las AFP al Ente, que rápidamente las gastará total o parcialmente, cambiándolas por una inservible “cuenta nocional”, un nombre elegante para una promesa vacía de cuentas que no cerrarán.

 

Casi nadie se atreve a decirlo hoy: El sistema de capitalización ha sido la piedra angular del desarrollo de Chile por casi 40 años. La viga maestra.

 

Permitió generar un stock de capital impensable, que dinamizó la economía. Sobre sus hombros se armó el sistema financiero y Chile salió de la mediocridad.

 

El país se multiplicó por 10 o más. La inmensa mayoría de los chilenos mejoró drásticamente su nivel de vida. Ayer era un sueño. Hoy no parece importante, porque todos lo dan por garantizado.

 

Hay que mejorar las pensiones, obviamente. Pero su nivel no es culpa de las AFP. Basta de mentiras.

 

El Ente es una mala solución. No genera competencia. Será más caro. No habrá libertad para elegir. Estará, además, al alcance de los políticos del futuro, que jamás han sido buenos para administrar la plata ajena.

 

Ojalá me equivoque, pero creo que en algunos años más la tumba que ocupó el Ente será la usada, más temprano que tarde por el sistema de AFP. Su funeral será poco concurrido. Pero muchos las llorarán en secreto. Todos sufriremos las consecuencias de su partida.