Relatos

Economía y Sociedad № 105
Octubre - Diciembre 2020

El amor a la belleza

Por Paul Graham, escritor (Farnam Street, 29.3.20; Extracto)

Si la belleza no es relativa, sino objetiva, debemos ser capaces de reconocerla. Necesitamos cultivar el amor por la belleza para diseñar cosas que funcionen bien.  El decir común de que el buen gusto es una preferencia meramente personal es una buena forma de prevenir discusiones. El problema es que no es cierto. Si no existiera la belleza objetiva, entonces no hay manera de mejorar nuestro trabajo. Si el buen gusto es materia de preferencia personal, entonces todos los trabajos estarían bien hechos.Como en cualquier trabajo, a medida que perseveramos en el diseño, lo hacemos cada vez mejor.  Nuestros gustos cambian de forma tal que lo que antes estimábamos bello, ya no lo es.Es sorprendente como la idea de belleza y de buen gusto no es propia solo de diseñadores, sino común a una enorme variedad de áreas del saber y el hacer.

Simple

La belleza de la simpleza abarca desde las matemáticas a la pintura. En las matemáticas, el camino más corto para probar un teorema es el mejor. En arquitectura y diseño significa que, más que la profusión de ornamentos superficiales, unos pocos y bien seleccionados  elementos estructurales garantizarán la belleza del diseño. En redacción, lo bello es comunicar la esencia y hacerlo brevemente. Cuando nos forzamos a ser simples, estamos obligados a resolver el problema esencial.

Duradero

Diseñar elementos duraderos es una forma de evadir el yugo de la moda. La moda es cambiante por definición. Así, si queremos producir algo que luzca bien en mucho tiempo más, entonces su atractivo no dependerá de la moda del momento, sino que estará anclado en el buen gusto universal.


Sugerente

Las novelas de Jane Austen casi no contienen una descripción del ambiente. En lugar de detallar las escenas, ella cuenta la historia de una forma en que es el lector quien imagina los detalles. La Mona Lisa de Leonardo es quizá el cuadro más sugerente de la historia. Cada cual imagina su propia historia al contemplar esa pintura. En arquitectura, un diseño sugerente significa, por ejemplo, que un buen edificio permite a las personas cumplir su función, en lugar de que deban adaptarse a las veleidades creativas del arquitecto.

Perseverante

Todos quienes han hecho una obra admirable tienen en común que han trabajado duro para conseguirlo. Si no trabajamos al límite de nuestras capacidades, estamos perdiendo nuestro tiempo. Resolver problemas complejos requiere realizar grandes esfuerzos. En matemáticas, las demostraciones difíciles requieren soluciones ingeniosas que son también las más atractivas. Cuando subimos una montaña, botamos de la mochila todo lo innecesario. El arquitecto que construye en un terreno complicado, o con poco presupuesto, está obligado a producir un buen diseño. En el arte, el lugar más importante se asigna, tradicionalmente, a las pinturas de rostros de personas porque somos tan hábiles para observar caras que un pintor debe trabajar duro para satisfacernos. Si al dibujar un árbol cambiamos el ángulo de una rama en 5 grados, nadie se dará cuenta. Pero si cambiamos el ángulo de un ojo en los mismos 5 grados, todos lo notaremos de inmediato.

Sencillo

En redacción, el estilo conversacional, fácil de leer, se logra después de varias revisiones. Algunas famosas pinturas de Leonardo consisten en solo unas pocas líneas en un lienzo. Uno las mira y tiende a pensar con que bastaría con dibujar ocho o diez líneas en el lugar preciso para replicar la belleza de Leonardo. El problema es que esas líneas deben ir, exactamente, en el lugar preciso. El menor error hará que toda la pintura colapse. En la mayoría de las actividades humanas, la apariencia de facilidad y sencillez se logra con la práctica que entrena a nuestro subconsciente para realizar tareas que antes requería pensar en cada paso conscientemente. Un buen pianista toca las notas más rápido de lo que el cerebro se demora en enviar las señales a las manos. Roger Federer logra que jugar tenis sea el deporte más sencillo del mundo, a pesar de ser uno de los más sofisticados técnicamente. Son años de práctica y trabajo intenso.

Simétrico

La simetría es una forma de lograr la simpleza. En la naturaleza vemos simetría en todas partes, lo que es una buena señal. En redacción, encontramos simetría en todos los niveles, desde la construcción de un párrafo hasta el argumento de una novela. La torre de Eiffel luce extraordinaria porque está construida con simetría recursiva, una torre sobre una torre, simetría repetida mil veces en altura.

Revisión

Es raro lograr el diseño correcto en el primer intento. En las pinturas de Leonardo se ha descubierto que debajo de lo que vemos hizo cinco o seis intentos para lograr el trazo correcto. Los software de fuente abierta en que cualquiera puede mejorarlos tienen menos errores precisamente porque aceptan la posibilidad de error.

Imitación

Los grandes maestros son quienes logran encontrar la respuesta correcta. Si parte de la respuesta correcta ya ha sido descubierta, la utilizan para superar el presente, para ampliar los límites de lo posible. Ellos tienen la suficiente confianza en sí mismos para imitar de otros sin que ello signifique que su propia visión del futuro se distorsione.

Audacia

En cada período de la historia la humanidad ha dado por ciertas muchas proposiciones con tal fuerza y convicción que arriesgamos ostracismo o incluso violencia si proponemos algo diferente. Buena parte del arte renacentista fue considerado irreligioso. Según Vasari, Botticelli se arrepintió y abandonó el arte; a Fra Bartolomeo y a Lorenzo di Credi les quemaron parte de sus obras. La teoría de la relatividad de Einstein ofendió a muchos físicos de la época y no fue aceptada sino varias décadas después.

Si queremos descubrir y diseñar grandes obras, debemos observar atentamente en aquellos lugares donde la mayoría no mira. La receta para una gran obra es trabajar duro, buscar lo simple y lo sencillo, cultivar el amor por la belleza y los pequeños detalles que la conforman.