Empresa

Febrero - Abril 2017

El ADN del innovador

Por Clayton M. Christensen, Jeffrey H. Dyer y
Hal Gregersen, Harvard Business Review

 

(Extracto, Harvard Business Review, Diciembre 2009)

Cómo encuentro personas creativas para mi empresa? ¿Cómo puedo ser yo mismo más innovador? Estas son preguntas relevantes para los ejecutivos que intuyen que la habilidad de innovar es el secreto del éxito en negocios.

 

Buscando respuestas, efectuamos una investigación durante 6 años para descubrir los orígenes de las estrategias innovadoras de negocios.  Analizamos a 25 emprendedores y a más de 3.000 ejecutivos y, también, a 500 empresarios que habían fundado empresas innovadoras o inventado nuevos productos.  Nos intrigó descubrir que en la mayoría de las empresas, los máximos ejecutivos no se sienten responsables de diseñar estrategias innovadoras, aunque si se sienten responsables de facilitar el proceso creativo. En fuerte contraste, los máximos ejecutivos de las compañías más innovadoras -apenas un 15% de la muestra de empresas de nuestro estudio- no delegan el esfuerzo creativo.  Lo hacen ellos mismos. 

¿Pero cómo lo hacen? Nuestra investigación nos permitió identificar cinco “habilidades creativas” que distinguen a los ejecutivos más innovadores: asociar, preguntar, observar, experimentar y compartir. A estas habilidades las llamamos el ADN de los innovadores. Y la buena noticia es que si ud. no nació con ellas, sí puede cultivarlas.

¿Qué hace diferente a un innovador?

 

Los emprendedores innovadores poseen algo denominado inteligencia creativa, que permite el descubrir y difiere de otros tipos de inteligencia.  Es más que la habilidad cognitiva propia de desarrollar el lado derecho del cerebro. Los innovadores utilizan ambos hemisferios del cerebro mientras comparten entre sí las cinco habilidades creativas para crear nuevas ideas.  Y así como cada persona tiene su ADN, encontramos que cada persona que investigamos en nuestro estudio tiene su propio ADN innovador para generar nuevas ideas.

Estudios de gemelos separados al nacer indican que nuestra habilidad para pensar creativamente proviene en un tercio de nuestra genética; pero dos tercios de nuestra capacidad de innovar proviene del aprendizaje.  Primero, comprendiendo una habilidad determinada, después practicándola, experimentándola y, en definitiva, generando confianza en la propia capacidad para crear. Los emprendedores creativos de nuestro estudio, adquirieron y desarrollaron sus habilidades innovadoras precisamente de esta forma. 

 

Asociar

 

La capacidad para conectar exitosamente temas, problemas e ideas de distintas áreas, aparentemente no relacionadas, es un aspecto esencial del ADN del innovador. El empresario Franz Johansson describió este fenómeno como el “efecto Medici”, refieriéndose a la explosión creativa que se generó en Florencia cuando la familia Medici trajo a gente de las más variadas disciplinas: escultores, científicos, poetas, filósofos, pintores y arquitectos. En la medida que estas personas se conectaron, brotaron nuevas ideas en las intersecciones de sus respectivas áreas, dando lugar al Renacimiento, una de las eras más creativas de la historia.

 

Para entender cómo funciona el asociar, es importante saber cómo opera el cerebro, el cual  no guarda información como un diccionario, donde se puede encontrar la palabra “teatro” bajo la letra “T”.  El cerebro asocia la palabra “teatro” con experiencias de nuestras vidas.  Algunas son lógicas, como “intermedio”, mientras otras son menos obvias, (quizá “ansiedad” producto de una mala experiencia teatral en el colegio). Mientras más diversa es nuestra experiencia y conocimiento, el cerebro puede hacer más conexiones.  Como señalaba Steve Jobs: “la creatividad es conectar cosas”.  Steve Jobs era capaz de generar idea tras idea porque dedicó su vida a explorar nuevas y no relacionadas experiencias: el arte de la caligrafía, las prácticas de meditación hindúes, los finos detalles de un Mercedes-Benz.

 

Preguntar

 

A Michael Dell, por ejemplo, se le ocurrió fundar Dell Computer preguntando por qué un computador cuesta cinco veces más que la suma de sus partes: “Desarmaba computadores y observaba que el costo total de las piezas era de $ 600, pero se vendían en $ 3.000”.  Haciéndose esta pregunta una y otra vez, encontró su revolucionario modelo de negocios.

 

Los emprendedores innovadores, hacen estas preguntas clave: ¿Por qué?, ¿Por qué no?, ¿Qué pasa si?  También prefieren actuar como abogados del diablo. Pierre Omidyar, Fundador de eBay, dice: “Mi proceso de aprendizaje consiste en tomar la posición contraria, y presionar a los otros a que justifiquen su postura”.   

 

Observar

 

Ejecutivos creativos generan ideas de negocios al observar fenómenos comunes y corrientes, especialmente el comportamiento de potenciales clientes. Scott Cook, fundador del software financiero Intuit, cuenta que su idea sobrevino después de dos observaciones importantes. Primero, vio la frustración de su mujer al lidiar con los cálculos de su cuenta corriente.  Cook se preguntó, “¿por qué hacen eso? No tiene sentido”.  Segundo, cuando tuvo la oportunidad de revisar el funcionamiento de Apple Lisa antes de que se lanzara al mercado, terminó y fue al restaurant más cercano para escribir todo lo que le había llamado la atención de Lisa. 

 

De allí nacieron ideas como estructurar una interfase de usuario que fuera gráficamente similar a su contraparte del mundo real como, por ejemplo, una chequera bancaria.  Así Cook se embarcó en resolver el problema de su mujer y, en el primer año, conquistó el 50% del mercado de software financiero.

 

Experimentar

 

Como señalaba Edison: “No he fallado.  Simplemente, he encontrado 10.000 formas que no funcionan”. Todos los emprendedores innovadores que investigamos habían experimentado de una forma u otra, fuera físicamente (Jeff Bezos, fundador de Amazon, desarmando su cuna ya como niño mayor o Steve Jobs su Sony Walkman) o conociendo nuevos lugares (Howard Shultz, fundador de Starbucks, recorriendo las cafeterías de Italia). 

Uno de los más potentes experimentos que los emprendedores pueden hacer es vivir y trabajar en el extranjero. Nuestra investigación reveló que mientras en más países haya vivido una persona, más probable es que genere procesos, productos o negocios innovadores.

 

Compartir

 

A diferencia de la mayoría de los ejecutivos, que comparten con otros para acceder a nuevas herramientas, para vender sus productos o para avanzar en sus carreras profesionales, los emprendedores innovadores se esfuerzan conscientemente en conocer gente con ideas y puntos de vista distintos para expandir los límites de su propio conocimiento, así como visitar otros países.  También asisten a conferencias como TED o estudian temas distintos a los que ya conocen. Kent Bowen, fundador de CPS Technologies que fabrica compuestos cerámicos innovadores, colgó en cada oficina de su empresa un cartel que recordaba a todos: “Las inspiraciones requeridas para resolver nuestros más exigentes desafíos provienen desde fuera de nuestra industria y campo científico.  Debemos en forma agresiva y orgullosa incorporar avances en nuestro trabajo que no fueron inventados aquí”.

 

Hacer historia

 

¿Por qué los innovadores preguntan, observan, experimentan y comparten más que los ejecutivos típicos?  Descubrimos dos razones: 1) Ellos desean activamente cambiar el status quo; y 2) habitualmente toman riesgos para producir los cambios.  Los emprendedores tiene un lenguaje sorprendemente común: Jeff Bezos quiere “hacer historia”; Steve Jobs, “Dejar una marca en el Universo”, Nikas Zennström, fundador de Skype, “ser disruptivo, en la causa de hacer el mundo un mejor lugar”

 

El emprendimiento innovador no es una disposición genética, sino un compromiso consciente y activo.  El slogan de Apple, “Think Different”, es inspirador pero incompleto.  Los innovadores deben consistentemente actuar diferente para pensar diferente.  A través de entender, reforzar y modelar el ADN del innovador, las empresas pueden encontrar formas de encender la chispa creativa en sus empleados y ejecutivos.