Desde Twitter

Enero - Marzo 2020

“Cómo dejé de ser mamerto”

Presentamos algunos testimonios de jóvenes en Twitter que cuentan cómo dejaron de ser izquierdistas -mamertos- y abrazaron las ideas de la libertad. La ingeniera química Virna Vega inició este “hilo” con esta pregunta: 
 

@viryah ( Virna Vega): Favor responder este tweet contando tu experiencia de cómo dejaste de ser mamerto. Comienzo yo: a los 18 años creía instintivamente que el socialismo era bueno y que era una gran opción votar por Bachelet. Posteriormente comencé a entender conceptos económicos...
 

@AndreaKohen (Andrea Kohen): Progre a full hasta los 23. Empecé a leer más sobre realidad de los paraísos nórdicos que yo creía socialistas y me di cuenta de que son ricos gracias a la libertad y que casi dejan de serlo con el Estado Benefactor del cual hoy están de regreso. Siguiente paso, literatura liberal. Grande Hayek.
 

@LaZapaquilda (Laura García): Nunca fui comunista radical. Pero sí me parecía que las ideas socialistas y de izquierda tenían fines nobles.  Se me curó gracias a un excelente amigo y sus recomendaciones de lecturas: Rand, Mises, etc.
 

@fabtorresd (Fabián Torres): Cuando estaba en la media participaba activamente de las protestas pingüinas (nunca de la violencia). Creía firmemente en las propuestas de izquierda. Eran muy atractivas. Entré a trabajar y poco a poco empecé a ver la realidad. A los 30 ya no tenía ese virus.
 

@marceloinfinito (Marcelo Poblete): Yo nací en una familia se izquierda. Recién cuando hice mi postgrado, e influido por la importancia de aplicar la evidencia, comencé a utilizar el máximo nivel posible de evidencia en todo lo que hacía; así dejé de ser creyente y zurdo en muy poco tiempo.
 

@BrunoenelPais (León Ballester): Me fui a Argentina y me puse a militar en la izquierda. Lo que vi y la inmoralidad que viví me hizo estudiar a Mises y Hayek con todas mis fuerzas. En tres meses volví a Chile ya convertido.
 

@Niennor_niniel (Bárbara Torres): Como a los 25-26 era suuuuper mamerta, pero gracias al feminismo abrí los ojos. Me di cuenta que su narrativa era demasiado victimista y autoritaria y de ahí capté que eso era común a todas las luchas abanderadas por la izquierda. Empecé a leer a autores que no estaban en mi área de confort de chica socialista y les encontré mucho más sentido, con argumentos mucho más sólidos de los que había creído toda mi vida.
 

@FjorderNorge (Manuel Castillo): En la enseñanza media mis compañeros decían que el comunismo era el camino del bien. Pero, en un momento descubrí a Locke, leí “El Mundo de Sofía” y, gracias a Youtube, descubrí a Gloria Álvarez, luego a Axel Kaiser y terminé comprando libros y libros de ideas de la libertad.
 

@Gironi1969 (Cristián Vicuña): Mi primer acercamiento fue con el libro “El Cascabel al Gato” de @josepinera. Después, yendo a sus extraordinarias charlas, con su reloj, en el Au Bon Pain! Después también leyendo todos los sábados la Semana Económica de El Mercurio.
 

@unresiduo (Luis Pérez): Me inicié estudiando sistemas  donde conocí la filosofia del software libre. Trasladé ese idealismo al escenario social y político y, cuando llegué a la universidad a estudiar ciencias sociales, empecé a darme cuenta del autoritarismo, la doble moral y la falta de raciocinio de la izquierda.
 

@Cacolizana (Marcelo Lizana): El aporte de @JMilei y @jordanbpeterson reafirmaron mi convicción sobre el éxito de las ideas de la libertad y el fracaso histórico de las ideas de izquierda.
 

@lrsanint (Luis Sanint): Me uní a la izquierda, a los 18 años, para propiciar una sociedad más igualitaria. Nos trataban como esclavos, el autoritarismo era asfixiante, despreciaban el rock, los atuendos nuevos, etc. Ahí entendí la farsa. Después, la viví por 8 años en la Venezuela chavista. Aterrador.
 

@Flavio_Galasso (Flavio Galasso): En la universidad pensaba que el sistema neoliberal reproducía pobreza y que la delincuencia era porque el sistema los obligaba. Con el voluntariado que hice y con la gente que recoge la basura que conocí, lo cuestioné. El proceso terminó leyendo a Jordan Peterson, Milton Friedman y Thomas Sowell.