Cuarta Época

Economía y Sociedad
16 de Agosto 2009

¡Chilenos robles, no chilenos bonsai!

Por José Piñera (La Tercera, 16 de Agosto, 2009)

1. Compartimos un mismo país y no queremos que ningún chileno o chilena carezca del ingreso suficiente para satisfacer sus necesidades básicas y las de su familia. Por eso creamos la pensión asistencial. Por eso introdujimos desde el primer día (1980) en el sistema de capitalización individual la "pensión mínima garantizada". También por eso se estructuró con un componente de solidaridad el seguro de invalidez y sobrevivencia. Y por eso se prohibió discriminar a los afiliados más pobres obstaculizando o negando su acceso a cualquier AFP. Apoyamos que se mejoren los beneficios a los más pobres cuando existen mayores ingresos fiscales permanentes. Destaco que la Ley Constitucional Minera ha contribuido a multiplicar casi seis veces la producción de cobre de Chile, y así, junto con el mayor precio del metal, ha permitido que este año los aportes al Fisco de la minería privada sean, por primera vez, mayores que los aportes de Codelco y así financiar de manera responsable la red social.
 

2. Pero también es necesario ayudar a que exista un debate serio acerca de ciertas encrucijadas relativas a la protección social. Por ejemplo. ¿Cómo diseñar los beneficios de manera que no dañen los cruciales incentivos a trabajar y a realizar ahorros previsionales? ¿Qué proporción del presupuesto debe ir a los adultos pobres, por mucho que ellos voten masivamente, y cuál a los niños pobres, aunque ellos no voten? ¿Cómo incorporar los beneficios legislados a un "Balance fiscal intergeneracional" de manera que quede claro para todos el costo futuro, en valor presente, de cambiar los parámetros asistenciales? ¿Cómo evitar la ilegítima manipulación de la protección social en años electorales? Nada de esto se ha discutido con el rigor y la altura que el tema merece.
 

3. Sería un grave error que un gobierno colocara como Norte, Sur, Este y Oeste de su gestión la sola protección social. Sería un error económico, porque ignoraría que la única manera de sostener una protección social sólida es a través del crecimiento económico acelerado y ello requiere una agenda potente de cambios microeconómicos que eleve tanto la productividad de los factores productivos como la provisión de ellos. Sería un error social porque la lucha por eliminar la pobreza y la miseria debe tener prioridad frente a la expansión de la protección social a los sectores medios (se es cruel con el 20% más pobre cuando se desfocaliza el gasto social y se dedican recursos importantes al 60% de la población). Y sería un error político porque alimentaría en la ciudadanía una visión de la política como la lucha permanente por obtener subsidios del Estado, de paso transformando a los políticos en meros asistentes sociales, y debilitando la posibilidad de hacer soñar al país, y especialmente a los más jóvenes, con nobles y viables proyectos de futuro.
 

4. Siempre he creído que nada hiere más la dignidad de un hombre o una mujer que carecer de un trabajo productivo. Levantarse en la mañana sin un destino laboral. No poder mantener su hogar y tener que explicar a sus hijos que su desocupación no es un reflejo de sus cualidades personales. El desempleo es la madre del alcoholismo, la droga, la violencia familiar y la delincuencia. Pues bien, según cifras oficiales, en estos momentos hay 782.420 chilenos en esa desesperada situación. Si se agregan las 170.300 personas en planes de empleo de apoyo fiscal, se llega a que 912.720 chilenos no tienen un empleo productivo estable. Casi un millón de chilenos sin la protección social más básica y esencial que cualquier persona valora: un empleo. Como escribieron Harald Beyer y Claudio Sapelli, "Pensar en el desarrollo de un sistema de protección social sin simultáneamente elevar el empleo del país es poner la carreta delante de los bueyes".
 

5. Por cierto que la recesión ha elevado esa cifra. Pero la causa principal del desempleo estructural en Chile es que casi toda modificación a las leyes laborales en los últimos 20 años ha tenido un origen político-electoral y ha distorsionado el mercado laboral, siempre en desmedro de la creación de trabajo. Desde la ley 19.010 de 1990 (aprobada en el Senado sin ni siquiera un voto en contra), que al elevar en un 120%, y de golpe, el tope de años de la indemnización por despido (de 5 a 11 meses), fue un exocet anti-empleo para las Pymes, hasta las erradas propuestas que se discuten hoy día de cambios al proceso de negociación colectiva. Una secuencia de leyes, con el apoyo temeroso de moros y cristianos, ha transformado a Chile en un país de alto desempleo. Se necesita con urgencia un Código del Empleo, que reemplace las normas del derecho individual del trabajo pues ellas se han convertido en un verdadero Código Anti-Trabajo.
 

6. Una segunda tragedia chilena es la pésima calidad de la educación. Hace un tiempo, un ministro del ramo sostuvo que más de la mitad de los alumnos que terminan la educación básica no son capaces de comprender lo que leen. Esta es una forma moderna de esclavitud, pues ¿qué libertad verdadera tiene quien ni siquiera comprende lo que lee? Chile ha avanzado mucho en materia de cobertura educacional, mérito de gobiernos de muy distinto signo, y algo en la introducción de nuevas técnicas educacionales. Ahora es urgente conectar con banda ancha a Internet a todas las escuelas del país y abrir hacia un mundo de posibilidades de aprendizaje a los niños chilenos. Pero como ha sostenido el mismo Steve Jobs, fundador de Apple, se requiere mucho más: "Yo soy la persona que ha regalado más computadores en Estados Unidos. Sin embargo, creo que no es la solución, me he equivocado. El problema está en la gestión de las escuelas, está en los sindicatos de profesores, está en la pésima administración de los currículum y en la manera como se enseña". Sostengo desde hace años que la solución requiere un sistema bien diseñado de subsidio a la demanda ("la chequera universal"), la derogación del estatuto Docente, y un cambio profundo en la gestión de las escuelas (mi propuesta educacional está en www.josepinera.com).

7. Por último, hay que revalorar la importancia de que los trabajadores decidan trabajar más allá de las tradicionales edades legales de jubilación (especialmente las mujeres que tienen vidas más largas que los hombres), puedan ahorrar sostenida y responsablemente para la vejez, salud y desempleo, y acceder así a la propiedad de la riqueza nacional a través de sus cuentas de capitalización. Según cifras de la misma Superintendencia de Pensiones, los fondos de pensiones le han rentado a los trabajadores chilenos, en promedio, UF más 9,08% al año en el período Junio 1981-Junio 2009 (o sea, durante 28 años, incluyendo la actual recesión). Eso significa que el sistema de capitalización individual ha significado la mayor creación de riqueza en beneficio directo de los trabajadores en toda la historia de Chile. Nunca se ha perdido un peso de los fondos por malversación o fraude, gracias a la fuerte y eficaz regulación legal del sistema, tan lejana a aquella que ha fallado en Wall Street. Los pilares del sistema creado por la Revolución Previsional de 1980 se han mantenido intactos durante cinco gobiernos y varias crisis económicas y políticas. Este cambio de paradigma social también creó un sistema novedoso de pensiones de invalidez y sobrevivencia, abrió la puerta al sistema privado de salud al permitir asignar libremente la cotización obligatoria del 7% de las remuneraciones ya sea al sistema estatal o al sistema de Isapres, y originó la dinámica que condujo al sistema de cuentas individuales para enfrentar el desempleo. Que el actual gobierno, más allá de su retórica inicial, haya extendido obligatoriamente el sistema a los trabajadores independientes es el más elocuente de los reconocimientos. La crisis financiera solo ha significado las oscilaciones propias de los mercados libres, el Fondo C ya ha recuperado la caída del año pasado, y la ciudadanía demostró, una vez más, su inmenso sentido común. Cada día es más evidente que el sistema de capitalización individual saldrá fortalecido después de esta crisis externa.

 

8. Mi visión de futuro, entonces, es un proyecto país que se la juegue por eliminar, de una vez por todas, la pobreza y la miseria, manteniendo y mejorando la protección social, pero que al mismo tiempo promueva con fuerza una sociedad de oportunidades luchando, con convicción liberal y sin populismos, por revalorizar el empleo, la educación y el ahorro dentro del modelo económico-social que ha puesto a Chile en el umbral del desarrollo. Lamento mucho que este proyecto no esté representado hoy en la arena electoral chilena, pues estoy cada vez más convencido de que las únicas revoluciones que triunfan son aquellas que creen en las personas, y en las maravillas que pueden hacer cuando son libres.
 

Posdata. Me alegro de compartir plenamente esta visión con Mohammad Yunus, el "banquero de los pobres" y Premio Nobel de la Paz: "Si tomamos la semilla del árbol más alto del bosque y la ponemos en un macetero, va a crecer un árbol de medio metro, que llamamos bonsái. ¿Hay algo malo con la semilla o con el árbol? No, es el mismo árbol y la misma semilla. El problema es que la pusimos en un macetero. Con los más pobres pasa lo mismo. Son personas igual que nosotros, con los mismos talentos y habilidades, pero están en un macetero. En este caso el macetero es la sociedad, que no les da oportunidades. Y por eso se desarrollan como 'personas bonsái'. Si tuvieran las mismas oportunidades que nosotros estarían entre los árboles más altos del bosque. Si nos dedicamos a alimentar, por ejemplo, a los dos millones de pobres que hay en Chile, pero les quitamos todo lo demás, su iniciativa, su creatividad, sus ganas de luchar y salir adelante, esa no es una sociedad humana. Los sistemas tienen que diseñarse para ayudar a la gente, es cierto, pero para motivarlas a salir de esa condición. Hoy el sistema de bienestar ha acostumbrado a los pobres solo a sobrevivir, a ser dependientes, pero no los impulsa a salir. Al contrario, los mantiene permanentemente pobres. Lo importante es liberar la energía y la creatividad que está en cada ser humano".