Editorial

Febrero - Abril 2017

Chile 3.0. El desafío.

En el principio está la extraordinaria Revolución Liberal chilena. Iniciada en 1975, rescató al país del Tercer Mundo y lo colocó en la ruta al desarrollo. Como lo afirmó la historiadora Sol Serrano, “este gran cambio es lo más grande que ha habido en sus 500 años de historia”.

Esa fue la creación de Chile 1.0. Un país que se abrió al exterior, se conectó a la modernidad e inició la derrota de la pobreza con la libertad.

Este cambio fundacional culminó en 1990 con un original y exitoso proceso de “democratización desde adentro” y cuyos buenos resultados impulsaron a los gobiernos siguientes  a mantener los pilares de la Revolución Liberal. Incluso algunos ministros influyentes de esos gobiernos profundizaron el modelo en áreas como la apertura al exterior (rebaja de aranceles y tratados de libre comercio) y las privatizaciones de empresas (sanitarias y concesiones de infraestructura). 

Pero la contradicción profunda entre estas acciones liberales y los discursos estatistas de las dirigencias políticas, confundió a la ciudadanía e impidió realizar las reformas estructurales necesarias para mantener la tasa de crecimiento potencial y resolver los problemas emergentes propios del desarrollo.

Esta contradicción fue agudizándose en el fragor de la lucha por el poder y culminó con el gobierno actual que intenta destruir los pilares que sustentan el progreso y la estabilidad del país. 

Es un hecho que el gobierno de la presidenta Bachelet se puso en el lado equivocado de la Historia. En los mismos momentos en que casi toda America Latina y buena parte del Primer Mundo avanza hacia el libre mercado, Chile, que fue pionero en los 70 y 80 de muchas de estas megatendencias, está ahora estancado, confundido y pesimista.

Este es el Chile 2.0 de hoy. Una cohabitación inestable entre la Revolucion Liberal y el “programa de las retroexcavadoras.”

En 1914, al inicio de la primera Guerra Mundial y asediado por el Ejército francés, el mariscal Foch lanzó un llamado: “Mi centro esta cediendo, mi flanco derecho pierde terreno, maniobrar es imposible, la situación es excelente, voy a organizar un ataque”. Para salir del estancamiento, la confusión y la desesperanza actual, no bastarán ajustes menores y maniobras tácticas. Es necesario darle al país un gran impulso que le permita avanzar hacia un Chile 3.0. 

El abordaje del futuro, del nuevo mundo que está emergiendo con sus prodigiosos avances tecnológicos y cambios geopolíticos, requiere soñar de nuevo.

Este artículo es una invitación a pensar un Chile 3.0.   A través de todo este número de la revista enfatizamos cómo la tecnología y las innovaciones que nos rodean están abriendo nuevos mundos, independientemente, incluso, de los avatares políticos de los países. Chile 3.0 tiene que comprender y asumir que incorporar el cambio tecnológico en todos los ámbitos y, especialmente, en las políticas públicas, es indispensable para alcanzar la meta del desarrollo para todos.

Chile 3.0 clama por una agenda 3.0. Los invitamos a un ejercicio de “thinking outside the box” a lo largo de estos lineamientos de futuro.

1. Reingeniería profunda del Estado. De un Estado anacrónico, casi colonial, burocrático, capturado por grupos de interés y politizado, es necesario transitar hacia un Estado eficiente y amigable en su servicio a las personas, que use intensamente la tecnología y que incorpore incentivos por metas logradas. Esto es compatible con reducir el gasto público, sobredimensionado tras explotar desde 17% a 27% del PIB en los últimos 25 años. En un Chile 3.0, todas las instituciones y programas del Estado deberían justificar su existencia cada cierto número de años (“sunset clause”) para así evitar la inercia institucional y la inflación de las regulaciones que vive el país. Otra tarea indispensable es acentuar el combate contra la corrupción, para lo cual es necesario exigir niveles mayores de transparencia en la gestión pública y construir una verdadera muralla china entre la política y los negocios.


2. Flat tax. Es evidente que hay que derogar y reemplazar (“repeal and replace”) la reforma tributaria del actual gobierno que ha paralizado al país. Esta sería la oportunidad para crear un sistema de impuesto a la renta integrado y con tasa pareja a las empresas y personas.  En el caso de las empresas, la tasa por 20 años, antes de ser desanclada por el gobierno anterior, fue de 17%. En el caso de las personas, esa misma tasa podría aplicarse por encima de un cierto umbral de renta. Y, en ambos casos, habría que eliminar todas las exenciones y regímenes especiales. Este sistema da origen a una verdadera justicia tributaria, simple y de fácil cumplimiento, y generaría enormes incentivos para trabajar, ahorrar e invertir, acelerando el crecimiento y generando recursos fiscales suficientes para sostener un Estado eficiente y moderno. 

3. Filantropía social. Crear las condiciones para el surgimiento de una potente filantropía privada y moderna, que incorpore a la sociedad civil en resolver carencias sociales allí donde el Estado no puede hacerlo o lo hace muy mal, como por ejemplo en el drama de los niños vulnerables. La Revolución Liberal elevó de manera espectacular el valor de los activos en Chile y ahora es necesario que la sociedad civil asuma un rol protagónico en la superación de la pobreza. Un gran obstáculo es el impuesto a la herencia y a las donaciones, el cual debe derogarse para que las personas puedan donar libremente su propio patrimonio, sin restricciones arbitrarias, sin fiscalizaciones inconducentes y sin intervenciones dirigistas del Estado.

4. Código del Empleo. En un mundo en que la tecnología está cambiando rápida y radicalmente la forma de trabajar, y que está aumentando fuertemente las expectativas de vida, hay que reformular las leyes laborales creadas para realidades muy distintas.  Por ejemplo, es urgente reemplazar el sistema de indemnizaciones, que produce el nefasto incentivo a ser despedido, por un fortalecimiento del ya existente sistema de cuentas individuales de cesantía. Asimismo, hay que permitir con liberalidad el trabajo flexible, por hora, desde el hogar, sin contrato formal, todo pensando en promover el empleo de las mujeres, los jóvenes y los mayores que quieren optar por extender su vida laboral.

5. Educación privada para todos. Hay que fortalecer y ampliar el actual sistema de "subsidio a la demanda” que le ha permitido a los padres chilenos elegir la escuela a la cual prefieren enviar a su hijos. Es notable que ya un 65% de los niños accedan, por decisión libre de sus padres, a los beneficios de la educación privada. Y es elocuente que un 82% de los profesores chilenos ha escogido una escuela privada para sus hijos. Por lo tanto, hay que ayudar a que los padres que todavía tienen a sus hijos en la educación estatal, puedan acceder a la educación privada.


6. Cuentas de Ahorro para la Salud. La cotización obligatoria del 7% para salud hoy sólo admite la opción de Isapre o Fonasa. En un mundo en que los avances de la medicina permiten mayores posibilidades de prevenir enfermedades y aumentan las expectativas de vida, es necesario ahora abrir el destino del 7% también a una cuenta individual que permita a las personas acumular recursos durante el período de su vida más sana, para financiar los años finales de menos salud y mejorar así la calidad de vida. Por cierto, habría que obligar a contratar un seguro catastrófico para financiar enfermedades mayores. Este sistema de tres opciones aumenta la libertad de escoger, atenúa el abuso y el fraude consustancial a los sistemas de seguro y genera incentivos para abaratar los costos y continuar el crecimiento de la salud privada. 

7. Más Sistema de Capitalización. Ante el gran aumento de las expectativas de vida, hay que ajustar los parámetros del sistema de capitalización para incrementar el ahorro que permita mejores pensiones. Asimismo, hay que eliminar las distorsiones del mercado laboral y de los programas sociales que incentivan a no cotizar o subcotizar. Por último, hay que dar opción a los actuales miembros de las FF. AA. y Carabineros a trasladarse al sistema de capitalización, complementado con un bono por retiro anticipado propio a las exigencias de la vida militar, junto con extender la carrera y asegurar remuneraciones de mercado. 

8. Capitalismo popular en Codelco. Previa separación en sociedades anónimas de las actuales divisiones de la empresa, hay que permitir a todos los chilenos acceder al 51% de la propiedad. El Estado mantendría el otro 49% por el plazo necesario para beneficiarse del alza sustancial de valor que producirá la gestión privada. 

9. Arancel cero. Ya que la liberalización del comercio exterior ha reducido el arancel común a sólo 6% y los múltiples TLC lo disminuyen, en general, a cero, la tasa arancelaria efectiva del país es inferior al 2%. Es hora de dar el último paso y eliminar este impuesto al comercio exterior con sus vicios aduaneros burocráticos, simplificando así el vital proceso de importaciones y profundizando el carácter de país con libre comercio.

10. Chilecon Valley.  El paso al desarrollo requiere de un fuerte impulso a la innovación, la creatividad y la incorporación de tecnología en áreas clave como salud, educación y trabajo. Chile podría convertirse en un “Chilecon Valley”, como lo llamó The Economist, mediante la apertura a la inmigración de talentos de todo el mundo, el impulso al capital de riesgo privado y la incorporación de la tecnología en todos los ámbitos de la vida nacional. Por ejemplo, los ejes del salto en educación e innovación que requiere Chile 3.0 no son de ninguna manera los cambios inmobiliarios de las escuelas ni mucho menos la gratuidad universitaria. El desafío es reformular la instrucción pasiva en la sala de clases tradicional, para generar en los niños las habilidades de aprendizaje y adaptación que les servirán toda la vida.  Ello requiere utilizar  formatos innovadores como educación online, educación en el hogar, educación independiente, sin las restricciones de un curriculum estatal obligatorio anclado en el siglo pasado. También se necesita reformular la educación técnica y universitaria. El avance tecnológico y la caída fenomenal en los precios de los computadores, así como iniciativas educacionales como la Academia Khan y el proyecto edX, iniciado por Harvard y MIT, ayudarán a elevar la calidad de la educación. Todo lo cual conduce además a un mayor dominio del inglés, el idioma ya  casi universal de la tecnología y la globalización. Habrá que prepararse para el nuevo paradigma del trabajo que requerirá una educación continua y enriquecedora durante toda la vida.

Esta revista comparte con el filósofo alemán Max Weber no sólo el título de su famoso libro “Economía y Sociedad”, sino también la creencia de que la experiencia histórica confirma su afirmación de que “el hombre no habría logrado lo posible si no hubiera intentado, una y otra vez, alcanzar lo imposible”.

Para Segunda Lectura

Hace 20 años

"La astronomía enseña que la Tierra todavía sigue recibiendo la luz de estrellas lejanas que se apagaron hace ya mucho tiempo, aunque comienza a debilitarse su intensidad. 
 
La inquietud que recorre Chile es, entonces, aquella frente al crepúsculo que se insinúa en el horizonte.  

El realismo exige reconocer que incluso el modelo chileno puede ser destruido, en el mediano plazo, por una cúpula política antagónica a él y que detenta una cuota excesiva de poder público.

El modelo sería invulnerable si existiera en Chile una fuerza política moderna comprometida a fondo con la libertad integral y con una sociedad de oportunidades para todos.  Unida por una visión común de futuro, aunque admitiendo distintas lecturas del pasado.  Con líderes que comprendan que la política no consiste en hacer lo que digan las encuestas, es decir, lo que es popular en cada momento, sino en convertir en popular aquello que es bueno para el país.  Tarea, por cierto, más difícil, pero incomparablemente más noble y fructífera.

Pero esa fuerza no existe. Chile necesita con urgencia una revolución política que esté a la altura del turbomodelo económico-social. Mientras ello no ocurra, los chilenos viviremos en peligro.  

Porque Chile no llegará a tener una economía del Primer Mundo con una política del Tercer Mundo" 

"El Turbo Modelo versus la Máquina del Poder" (Economía y Sociedad No 77, Enero-Marzo 1996).