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Tribuna

Economía y Sociedad № 104
Julio - Septiembre 2020

Camino de Reactivación

Por Anders Rasmussen, exprimer ministro de Dinamarca (The Wall Street Journal, 18.6.20; Extracto)

El libro “Camino de Servidumbre” de Friedrich Hayek, publicado en 1944, debería ser lectura esencial para los políticos. Los líderes de ese entonces necesitaban leer la crítica de Hayek a que la planificación central usada durante la guerra funcionaría también en tiempos de paz. Los líderes de hoy necesitan releer a Hayek para recordar que es la libertad y no el estatismo el modelo a seguir para reactivar las economías después de la pandemia.

A raíz del covid-19, los gobiernos han intervenido las economías y han restringido las libertades individuales con medidas draconianas aún bajo estándares de guerra. Estas políticas eran necesarias para “aplanar la curva” y prevenir el colapso de los hospitales. Los gobiernos paralizaron la actividad económica, impidiendo a las personas trabajar y a las empresas producir, lo que los obligó a otorgar subsidios sin precedentes a millones de personas y empresas para mitigar el impacto.

Pero a medida que los países emergen de esta primera ola de la pandemia, es urgente que sus líderes se focalicen en reactivar la economía por la vía de restituir aún más libertades económicas que aquellas que restringió.

Algunos gobiernos tendrán la tentación de retener el control estatal sobre los mercados y el paternalismo sobre las personas, intentando vanamente intervenir desde el Estado el comportamiento social de las personas.

Sabemos que los tratamientos y las vacunas tardarán varios meses en estar disponibles. Mientras tanto, no podemos retrasar el regreso al trabajo. Hay vidas en juego también porque las recesiones provocan pobreza, suicidios y enfermedades mentales.

En el absurdo, los gobiernos podrían evitar las miles de muertes por accidentes automovilísticos por la vía de prohibir los autos. Pero como ello es irreal y desastroso, los gobiernos invierten en educar para prevenir y mitigar los efectos sociales negativos de los accidentes de tránsito. El Estado se limita a establecer regulaciones claras para que los privados, el mercado y las empresas, diseñen e innoven sistemas de seguridad que minimizan los costos de los accidentes. Así, para ampliar las libertades y mitigar y reducir los riesgos para la salud de la apertura económica, los líderes políticos deberán utilizar tecnología no invasiva, aumentar los tests e intensificar los seguimientos a los infectados.

¿Qué pueden hacer los gobiernos para estimular el crecimiento?

Lo primero, aumentar la libertad con acciones concretas como reducir los impuestos a las personas y empresas.

En segundo lugar, eliminar las regulaciones que limitan abrir un negocio para que desempleados que detecten una oportunidad la puedan abordar de inmediato.

Por último, modernizar el mercado laboral en línea con las exigencias y las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías del siglo XXI y que la pandemia ha acelerado y perfeccionado. Con más flexibilidad horaria, con más uso de tecnología y con menos burocracia estatal, millones de personas volverán a encontrar un trabajo. También debemos terminar con las guerras comerciales y estimular al sector privado a retomar el comercio internacional.

Los gobiernos deben reconocer también que reactivar la economía supone que el Estado realice menos actividades, no más, para dejar espacio a que los privados desarrollen su inventiva. Las personas y las empresas están dispuestas naturalmente para producir y crear riqueza. Y muy frecuentemente el Estado se interpone en ese libre y fructífero intercambio entre privados.

El mundo necesita una nueva inyección de libertad que limite el poder del Estado y libere la energía creativa del sector privado para aumentar el empleo y la riqueza. Los beneficios de la libertad superan ampliamente a los costos de recuperar la economía.

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