Tribuna

Febrero - Abril 2017

Gran Bretaña vuelve al mundo

Por Theresa May, primera ministra de Gran Bretaña

(Extracto discurso pronunciado en Davos, 19 de Enero de 2017)

Todos quienes nos reunimos hoy aquí somos optimistas que creemos en el poder de la cooperación público-privada para crear un mundo mejor. Y todos compartimos la idea de que el mundo se construye sobre las bases del libre comercio y la globalización. Sin embargo, más allá de esta sala, estas fuerzas que nosotros las damos por evidentes, están siendo cuestionadas.

 

Las fuerzas del liberalismo, el libre comercio y la globalización que han tenido -y siguen teniendo- un enorme impacto positivo en el mundo, que han desatado niveles sin precedentes de riqueza y oportunidades, que han sacado a millones de la pobreza en todo el mundo, que han acercado a las naciones entre sí, eliminado barreras al intercambio y mejorado el estándard de vida y las oportunidades de elección de las personas, fuerzas que sostienen nuestro sistema internacional para nuestra prosperidad y seguridad globales, están de alguna manera en riesgo de ser debilitadas.

 

En Europa, partidos de extrema derecha y extrema izquierda buscan alimentar la percepción de algunas personas, especialmente de menores ingresos en países relativamente ricos de Occidente, de que estas fuerzas no los benefician a ellos.

 

Y estos partidos, que abrazan la política de la división y la desesperanza; que ofrecen respuestas fáciles; que dicen entender las preocupaciones de las personas y que siempre saben a quién culpar, están alimentando otra cosa también: la sensación de los ciudadanos que los líderes políticos y empresariales, por mucho tiempo, han fracasado en atender sus legítimas preocupaciones.

 

Brexit

 

Esta es la oportunidad única que hoy tiene Gran Bretaña. Les hablo esta mañana como la primera Ministra de un país que mira el futuro con confianza. Hace casi 6 meses, millones de mis compatriotas votaron salirse de la Unión Europea e incorporarse al mundo. No subestimemos la magnitud de esta decisión. Significa que Gran Bretaña debe enfrentar un período de grandes cambios. Significa que debemos enfrentar un duro proceso de negociación y construir un nuevo rol para nosotros en el mundo.

 

Significa, también, aceptar que el camino será algunas veces incierto, pero creemos que nos lleva a un mucho mejor futuro para nuestros hijos y nuestros nietos también. Aunque hubiera sido fácil para los británicos evitar esa ruta, en su lugar ellos pusieron su mirada en ese futuro más promisorio y prefirieron elegir este audaz y ambicioso camino. Ellos eligieron construir una Gran Bretaña  verdaderamente global. 

 

Sé que ésta y otras razones que tuvieron los británicos para tomar esta decisión, no siempre es bien entendida, especialmente entre nuestros amigos y aliados de Europa. Algunos países europeos sienten que les hemos dado la espalda. Y sé que muchos temen las consecuencias que nuestra decisón tiene para la Unión Europea como tal.

 

Nuestra decisión de dejar la Unión Europea no constituye un rechazo a nuestros amigos de Europa, con quienes tenemos valores e intereses comunes. No fue un intento de distanciarnos más de ellos, o de terminar la cooperación entre nosotros que ha mantenido nuestro continente fuerte y seguro.

 

Tampoco fue un intento de debilitar la Unión Europea como tal. Sin duda es en el propio interés de Gran Bretaña que la Unión Europea sea exitosa.  El nuestro fue, simplemente, un voto para recuperar, según nuestro punto de vista, nuestra democracia parlamentaria y nuestro derecho a la auto determinación. Un voto para tomar el control y las decisiones por nosotros mismos.

 

Y, lo más importante, lo crucial, convertirnos en un país cada vez más global e internacional. Porque esto es lo que somos como nación. La historia y la cultura de Gran Bretaña es profundamente internacional, global.

 

Somos un país europeo, y orgullosos de nuestras tradiciones europeas, pero hemos sido siempre una nación que mira más allá de Europa, hacia todo el mundo. Por ello es que somos el país europeo más diverso racialmente, uno de los miembros más multiculturales de la Unión Europea. Por ello es que -ya sea que hablemos de India, Pakistan, Bangladesh, America, Australia, Canadá, Nueva Zelandia, países en Africa, Asia o aquellos más cerca de Europa- muchos de nosotros los británicos tenemos amigos y familiares en todo el mundo.

 

Y por ello es también que somos, por instinto, una gran y global nación dispuesta a comerciar no sólo con Europa sino más allá de Europa también.

 

El corazón de nuestro plan es la determinación de conseguir un audaz y ambicioso acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. Pero, buscamos también la libertad para firmar nuevos tratados de libre comercio con viejos aliados y nuevos amigos alrededor del mundo.

 

Quiero que Gran Bretaña emerja de este período de cambio como una Inglaterra verdaderamente global. El mejor amigo y vecino de Europa, pero un país que va más allá de las fronteras europeas. Un país que se abre al mundo para construir relaciones tanto con viejos amigos como con nuevos aliados. Y esto es exactamente lo que vamos a hacer.

 

Gran Bretaña Global

 

Seremos un país confiado en sí mismo que está de nuevo en control de su propio destino. Y es por esa razón que estaremos en posición de actuar en nuestro rol global. Porque un país en control de su destino es más, no menos, capaz de jugar un rol fundamental en fortalecer el sistema multilateral internacional.

 

Gran Bretaña no es menos británica porque es el hogar de personas de todo el mundo. En realidad, gran parte de nuestra fuerza se deriva de nuestra diversidad. Somos una nación multi-racial, multi-étnica y con múltiples religiones amparadas bajo una democracia. Y estamos orgullosos de ello.

 

La cooperación internacional es vital. Pero no debemos ovidar que nuestra primera responsabilidad como gobiernos es servir a nuestros ciudadanos. Y es mi firme convicción que nosotros -como gobiernos, instituciones internacionales, empresas y personas- necesitamos hacer más para responder a las preocupaciones de aquellos que sienten que este mundo moderno los dejó atrás.

Reformas económicas

 

En Gran Bretaña hemos abordado un ambicioso programa de reforma económica y social cuyo objetivo es asegurar que, mientras construimos esta Gran Bretaña global, seremos capaces de contar con el apoyo de nuestra gente. Un programa que apunta a mostrar cómo una Gran Bretaña fuerte en el mundo puede ser una mejor Gran Bretaña en casa.

 

Para muchos, hablar de mayor globalización significa que sus trabajos se trasladen hacia otros países y sus salarios se reduzcan. Significa quedarse mirando cómo sus comunidades cambian alrededor de ellos. Y significa contemplar a aquellos que prosperan como si estuvieran sometidos a un set de reglas distinto, cuando para muchos la vida permanece como una lucha por simplemente mantenerse. Y estas tensiones y diferencias son crecientemente expuestas y explotadas a traves de la expansión de las tecnologías y el crecimiento de las redes sociales.

 

Pero si vamos a promover los mercados libres, el libre comercio y la globalización, como debemos hacerlo, todos los que creemos en estas libertades debemos enfrentar y responder a estas preocupaciones que tiene la gente.

 

Creo que este desafío demanda una nueva concepción del gobierno. Y requiere también de una nueva política para las empresas.

 

Para los gobiernos, no significa simplemente retirarse, como la ortodoxia ha propuesto en varios países durante mucho tiempo. No signica dejar a las empresas solas asumiendo que los problemas se resolverán por sí solos. Significa adoptar un nuevo rol que apoye a las empresas y asegure que las personas participen de los beneficios.

 

Y para las empresas significa esforzarse aún más para que los beneficios lleguen a más personas. Significa también sujetarse a las mismas reglas que a todos en lo que concierne al pago de impuestos y al comportamiento en la sociedad, porque la confianza en las empresas es de sólo 35% entre aquellas personas de menores ingresos. Y significa dejar de lado consideraciones de corto plazo y, en su lugar, invertir en las personas y en las comunidades para el largo plazo.

Estas son cosas que sé que la mayoría de las empresas ya hace. No sólo a través de generar empleo, vincularse con pequeñas empresas proveedoras, capacitar y desarrollar a su personal, sino también para entregar algo de vuelta a las comunidades que las acogen y a las futuras generaciones.

 

Las empresas, grandes y pequeñas, son la base de nuestra economía, el motor de nuestra prosperidad.  Por ello Inglaterra está -y siempre estará- abierta a las empresas; abierta a la inversión en nuestras compañías, en infraestructura, en las universidades y en los  emprendedores. Abierta a quienes quieran comprar nuestros bienes y servicios. Y abierta al talento y a las oportunidades, a las artes y a la tecnología, a las finanzas y a la industria.

 

Conclusión

 

Estoy decidida a promover los mercados libres, el libre comercio y la globalización, pero también a mostrar cómo estas fuerzas pueden beneficiar a todos.

 

Y para llevarlo a cabo, recurro a las palabras del filósofo del siglo XVIII, Edmund Burke, quien señaló: “un estado sin los medios para efectuar cambios, no tiene tampoco los medios para preservar su propia existencia”

 

Este principio conservador  -cambio para conservar- es más importante que nunca en nuestro complejo ambiente geopolítico actual. Quiero que esto sea el legado de nuestra época. Usar este momento para proveer liderazgo responsable que traerá los beneficos del libre comercio a todos los rincones del mundo; eso va a sacar a más millones de personas desde la pobreza hacia un mayor bienestar; y nos dará seguridad, prosperidad y sentido de pertenencia a todos nuestros pueblos.