Dossier Magna Mistake

Economía y Sociedad № 110
Agosto 2022

Amenaza a la unidad del país

Por Oscar Guillermo Garretón, exsubsecretario de Economía del presidente Allende (El Mercurio, 27.5.22; extracto de entrevista)

La mayoría del país está hoy por el Rechazo. Pensar que ello corresponde solo a la derecha es ridículo, no tiene ningún sustento. Es claro que la fuerza cultural de centroizquierda democrática está apareciendo fuertemente en este proceso.

La Convención nos ha enseñado con su actuar cómo sería Chile si lo gobernara la misma mayoría, con la misma lógica que gobernó la Convención, y nos advierte cómo terminaríamos. Eso es quizás lo más profundo que cada chileno o chilena debería considerar en su voto para el plebiscito.
 
Somos un país de mestizos y la multiculturalidad debe ser parte de nuestra identidad. Pero otra cosa es la plurinacionalidad, un concepto que no tiene nada que ver con el reconocimiento de los pueblos originarios. Es una tesis de organización para América Latina nacida fundamentalmente del exvicepresidente boliviano Álvaro García Linera y que Evo Morales ha intentado impulsar.

Hay que recordar que el 21 de diciembre pasado, Morales intentó hacer en el Cuzco un evento que llamó Runasur, en el cual buscaba generar un acuerdo para una “América plurinacional”. Esto provocó una reacción importante en Perú; una comisión del Congreso declaró persona non grata a Evo Morales y hubo una declaración muy fuerte de excancilleres, acusándolo de querer desmembrar ese país, buscando llegar al Pacífico por una nación aimará, so pretexto del Estado plurinacional.

Y mientras en Perú pasaba lo que relato, el Presidente Arce de Bolivia, mandaba un mensaje entusiasta saludando la aprobación de la tesis de la plurinacionalidad en nuestra Convención.

A eso se agrega el ‘Wallmapu’. Esta es una tesis que ha sido respaldada por grupos radicalizados de Argentina y Chile, cuyo proyecto busca crear una nación mapuche que va desde el Atlántico al Pacífico, que cubre tres regiones chilenas y nueve provincias argentinas. Entonces, cuando estamos hablando de plurinacionalidad, estamos hablando de amenazas a la unidad del país, a sus fronteras, a sus territorios y a su unidad como nación.

Por otra parte se ha hablado mucho de los derechos sociales. Los que se incluyen no los cuestiona nadie, pero la verdad es que si bien incluye unos, quita otros y endosa a leyes posteriores derechos que inquietan a demasiados.

Y al final, de todos los derechos, el más importante, el único que depende absolutamente de la Convención y no de lo que hagan después los gobiernos, es el derecho a una buena Constitución. Ese ya no se logró.

Otro, que es previo al derecho a la educación o la salud, es el derecho a la vida de cada chileno y chilena, al trabajo decente sin que se lo destruyan, y no vivir temiendo por la vida de su familia y su barrio; y ese derecho, no se está garantizando.

Hay otros derechos, como el derecho a la propiedad e inexpropiabilidad de sus ahorros personales, de las concesiones y propiedades obtenidas legítimamente, de los derechos de agua de la agricultura, etc., todos los cuales han quedado en la nebulosa, sujetos a leyes o, peor, decretos-leyes posteriores.

La única campaña del terror real, por su envergadura, no es la de quienes cuestionan, con razón o no, uno u otro artículo del texto. Es la campaña del terror de quienes chantajean y amenazan con violencias si gana el Rechazo.

Eso sí es propiciar el terror como arma política y los que hemos vivido lo suficiente como para saber por experiencia o cultura histórica lo que eso ha significado en el mundo y en Chile, sabemos que siempre, siempre, termina mal, especialmente para los más débiles.