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Economía y Sociedad № 105
Octubre - Diciembre 2020

Amazon, hijo del modelo

Por Jeff Bezos, fundador de Amazon (Testimonio ante el Congreso de los Estados Unidos, 28.7.20; Extracto)

El éxito de Amazon, hoy una de las tres compañías más valiosas del mundo, no estaba asegurado. Entre 1994 y 2001, las pérdidas se acumularon hasta alcanzar los $3.000 millones de dólares. El primer trimestre con utilidades fue el último de 2001, seis años después de la fundación. Al tope de la burbuja de las punto.com, la acción de Amazon valía $126 dólares, para desplomarse a $6 dólares cuando reventó.

Amazon sobrevivió a las pérdidas gracias a un puñado de personas que asumieron los riesgos junto a mí y perseveraron en nuestra convicción de crear un nuevo modelo de negocios, una nueva forma de vender cualquier producto, en cualquier lugar del mundo, a cualquier hora, sin límites.

El éxito de Amazon no se explica si no hubiéramos continuado asumiendo riesgos, inventando nuevos servicios que los clientes ni siquiera nos pedían. Hasta hoy.  Porque si queríamos alcanzar rentabilidades por encima de lo común, debíamos desafiar a la “sabiduría convencional”.

Así, a comienzos de los 2000, inventamos el servicio de almacenamiento de datos en la nube. Ningún cliente que compraba libros en nuestro sitio nos había pedido ese servicio. Analistas de empresas nos criticaron argumentando qué relación podría existir entre vender libros y vender el servicio de almacenamiento de datos. Es cierto que no había ninguna relación aparente, pero resultó que guardar datos en la nube era lo que el mundo necesitaba.

El mercado global del retail es extraordinariamente competitivo y masivo, alcanzando los $25.000 billones de dólares a nivel mundial, de los cuales participamos con un 4% en los Estados Unidos. El espacio para crecer es gigantesco. A diferencia de otras industrias tecnológicas en que “winner-take-all”, el retail admite espacio para millones de participantes. Solo en Estados Unidos hay 80 empresas de retail que venden al año más de $1.000 millones de dólares.


En 1999, tomamos la decisión sin precedentes de ofrecer nuestra plataforma tecnológica y logística a terceros retailers que competirían con nuestros productos. Resultó ser otra de las claves del éxito de Amazon. Hoy, el 60% de nuestras ventas físicas las explican 1.700.000 terceros retailers medianos y pequeños de todo el mundo. A ellos les ofrecemos usar toda nuestra cadena de valor, desde el primer click de un cliente hasta que el producto es despachado y recibido por este. Esta decisión nos permitió crecer exponencialmente beneficiando a Amazon y a nuestros clientes.

El 80% de las acciones de Amazon están en poder de inversionistas de todo el orbe para quienes, desde nuestra fundación hasta hoy, hemos creado valor por $1.500 billones de dólares.

Clave para nuestro éxito es también uno de nuestros programas, “Amazon Future Engineer”, que financia cursos de computación a miles de niños en todo el país para que estudien ciencias de la computación, aun cuando no terminen trabajando con nosotros. A los que asumen el desafío les otorgamos una beca universitaria de $40.000 dólares y les garantizamos la práctica profesional pagada en Amazon.
 
Estados Unidos era el país perfecto para inventar Amazon. Como ningún otro lugar en el mundo, los empresarios encuentran aquí la institucionalidad y la libertad necesarias para fundar empresas que crezcan y prosperen. Nuestro país ofrece a sus empresarios la libertad, el respeto al Estado de Derecho y a los derechos de propiedad; y una profunda cultura que incentiva a tomar riesgos.

Inmigrantes como mi padre, Miguel, que llegó desde Cuba sin siquiera saber inglés, y conoció a mi madre, Jackie, acá en los Estados Unidos, son testigos de la grandeza de este país y de todo lo que le ofrece al que trabaja duro. Estados Unidos es un país joven. A pesar de todos los enormes desafíos que estamos enfrentando hoy, nunca he estado más optimista que ahora respecto del futuro de nuestra gran nación.